Estados Unidos
10/01/2007 - 20:17 (GMT)
La prisión estadounidense en la Bahía de Guantánamo ha atenuado las condiciones de reclusión en los cinco años que cumple el jueves como cárcel de presuntos terroristas, pero sigue suscita a protestas de detractores que exigen su cierre. Washington proyecta ampliarla.
Las jaulas a la intemperie que recibieron a los primeros sospechosos de terroristas el 11 de enero del 2002 han sido reemplazadas por instalaciones de máxima seguridad. Estados Unidos retiene aún a casi 400 hombres en su base naval en el sureste cubano por la sospecha de estar vinculados a los grupos terroristas al-Qaida y Talibán. Un número similar ha sido liberado.
Pero ha aumentado la indignación internacional por el tratamiento a los reos en la Bahía de Guantánamo. Organismos de derechos humanos planean realizar numerosas protestas el jueves, incluida una manifestación en el acceso a Guantánamo en la parte cubana, para recordar los cinco años transcurridos desde que los primeros 20 prisioneros bajaron escoltados por soldados de un avión militar.
Los críticos afirman que el centro de detención ha perjudicado la credibilidad de Estados Unidos y debe cerrar.
"Se ha vuelto un emblema en el mundo musulmán y el resto del mundo ... de todo lo malo que ha hecho Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo", dijo el martes Michael Ratner, presidente del Centro de los Derechos Constitucionales que opera en Nueva York.
Estados Unidos, sin embargo, tiene en mente ampliar la prisión. Las autoridades abrieron recientemente un nuevo pabellón carcelario y revelaron un plan ambicioso para construir un recinto judicial para los juicios marciales.
"Lo que estamos haciendo es una parte importante e integral de la guerra mundial contra el terrorismo", aseguró el contraalmirante de la Armada Harry B. Harris, comandante del centro de detención, en una entrevista telefónica con The Associated Press el martes. "Mantenemos a los enemigos de nuestra nación _combatientes enemigos, terroristas, como se les llame_ fuera del campo de batalla".
"No sabíamos dónde estábamos ni qué nos iba a pasar", recordó Adil al-Zamil, el ex burócrata kuwaití que fue uno de los primeros reos en llegar a la Bahía de Guantánamo poco después de que base comenzó a recibir a presuntos terroristas.
"Estábamos muy, muy asustados", dijo al-Zamil, quien llegó con una capucha negra que le cubría los ojos y encadenado de manos y pies, con un mareo producto de dos días sin alimento ni medicina durante un vuelo prolongado. Asustado por los ladridos de perros vigilantes, los soldados le gritaban en una lengua que no comprendía.
Los detenidos fueron recluidos inicialmente en jaulas colocadas bajo el intenso sol tropical y recibían cubos para orinar. En cuestión de meses fueron trasladados a las primeras celdas, provistas de sanitarios y camastros. El antiguo Campamento X-Ray fue reemplazado por instalaciones prefabricadas que seguían el modelo de las cárceles actuales en Estados Unidos.
No obstante, Guantánamo es considerada todavía como una réplica de Abu Ghraib, la prisión iraquí que atestiguó el maltrato de prisioneros a manos de soldados estadounidenses.
Terra/AP