Estados Unidos
25/01/2007 - 15:16 (GMT)
La amistad de Bill Richardson, primer aspirante hispano a la presidencia de Estados Unidos, con Ernesto Miranda nació cuando éste último, con ropas harapientas, cargaba dos baldes y llamó a la residencia de la familia de Richardson en el estado de México para pedir por agua.
Cuando le abrieron la puerta, "Billy" le pidió que se quedara para jugar.
Después de eso, todas las tardes, Ernesto dejaba sus libros escolares en la choza de su familia y se iba a la lujosa hacienda de Richardson, hijo de un adinerado ejecutivo bancario estadounidense y de una mexicana.
Durante la década de los 50, Ernesto y Billy compartieron sus universos tan distintos, cada uno en el extremo opuesto de la sociedad mexicana, la de los ricos y pobres. Fue una experiencia profunda y formadora para quien anunció hace unos días que se presentaba a las primarias de su partido para aspirar a la Casa Blanca.
"Mi padre estaba muy orgulloso de su hijo estadounidense, y mi madre muy orgullosa de su hijo mexicano. Ese orgullo me lo inculcaron y crecí honrando a Estados Unidos y México", dijo Richardson en su biografía "Between Worlds: The Making of an American Life".
Terra/AP

