El Mundo
05/02/2007 - 19:25 (GMT)
Al menos 38 personas murieron el lunes en Bagdad mientras asumía su cargo el general que dirigirá a las fuerzas iraquíes en el nuevo operativo de seguridad para la capital.
En un primer indicio de que comenzaba a implementarse el operativo para frenar la violencia sectaria, soldados y policías iraquíes erigieron bloqueos de carreteras.
Pero la violencia no cesó, a pesar de la inminencia del operativo que podría contar con unos 90.000 soldados norteamericanos e iraquíes, además de policías locales, para calmar el derramamiento de sangre. Es el tercer intento que se pone en marcha en nueve meses.
Entre los 38 muertos en ataques dinamiteros y con morteros, 15 fueron personas que esperaban cargar tanques de gas para cocinar cuando explotaron dos vehículos cargados de explosivos en el sur de Bagdad.
Los dos operativos anteriores fracasaron y Estados Unidos responsabilizó a las autoridades iraquíes por no suministrar la cantidad de soldados que habían prometido.
El secretario de Defensa norteamericano Robert Gates dijo la semana pasada que si bien los soldados iraquíes destinados a la fuerza de Bagdad habían llegado a tiempo, eran la mitad de los que había prometido el gobierno.
Un portavoz del Movimiento Sadr, un importante bloque chií del parlamento, denunció que el operativo de seguridad había demorado demasiado, especialmente teniendo en cuenta los ataques dinamiteros que han devastado varios mercados chiíes en las últimas semanas.
Al menos 132 personas murieron al detonar un camión cargado de explosivos en el mercado Sadriya el sábado, el ataque más letal desde que comenzó la guerra.
Fala Hassan, legislador del bloque Sadr y su portavoz, manifestó que el retraso "tiene consecuencias negativas para las vidas de los iraquíes".
"El gobierno nos dijo que necesitaba más tiempo para cumplir con los requerimientos de un plan exitoso y que está por finalizarlos ... Demandamos que el plan sea ejecutado lo antes posible porque los terroristas están yendo demasiado lejos con sus ataques", expresó Hassan en nombre de los legisladores leales al clérigo antiestadounidense Muqtada al-Sadr.
El operativo de seguridad será comandado por el teniente general Abboud Gambar, que fue designado por las presiones de Estados Unidos, que rechazó al primer aspirante designado por el primer ministro al-Maliki, el teniente general Mohan al-Freiji.
El jefe de la operación tendrá dos subjefes, la ciudad podría ser dividida en nueve distritos y habría hasta 600 soldados estadounidenses en cada distrito en apoyo a los efectivos iraquíes que tomarán la vanguardia en la ofensiva.
El operativo, para el que el presidente George W. Bush ha despachado 21.500 soldados estadounidenses adicionales, es considerado como la última oportunidad para sofocar la violencia sectaria que campea en la capital y las regiones colindantes.
Mientras comenzaba lentamente su implementación, una bomba colocada en un recipiente de basura mató al menos a ocho personas e hirió a 18 en un vecindario céntrico de Bagdad poco después del mediodía, dijo la policía.
Minutos más tarde estallaron dos coches-bomba en forma casi simultánea en el sur de Bagdad y causaron la muerte a por lo menos 15 personas y heridas a 60.
Dos personas más murieron en la capital cuando una carga de mortero cayó en otro barrio céntrico de Bagdad y una bomba escondida en basura explotó en el sector oriental de la ciudad, informó la policía.
Otras dos personas fallecieron en una explosión en un vecindario de mayoría cristiana del sudeste de Bagdad, y 10 resultaron heridas, expresó la policía.
Presuntos milicianos chiíes también incendiaron tres casas en el distrito suní de al-Amil, en el suroeste de Bagdad. No fue posible conocer si había víctimas porque la policía había acordonado el área.
El ejército estadounidense, en tanto, reportó que dos soldados suyos murieron el domingo.
Asimismo, dos miembros prominentes de la organización política y militar del clérigo al-Sadr, de la comunidad chií, murieron el domingo en un ataque de las fuerzas estadounidenses a su casa de Howaider, a unos 20 kilómetros al este de Bakuba, dijeron la policía y fuentes de su grupo.
Terra/AP