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El distrito de los diamantes de Nueva York en dificultades

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06/02/2007 - 14:25 (GMT)

Una tarde reciente en el venerable Club de Corredores de Diamantes, muchas sillas estaban desocupadas en el vasto salón de transacciones mientras unas pocas docenas de hombres regateaban el precio de piedras preciosas.

Historia continua abajo

"Extraño la actividad que solía haber aquí", comentó Ray Perlman, titular de la junta de directores del club. "Me preocupa el negocio de los diamantes. Creo que en el futuro va a ser un tipo distinto de negocio".

Durante décadas, el Distrito de los Diamantes en Manhattan ha sido un centro efervescente de comercio, e importante contribuyente al negocio de los diamantes en Estados Unidos. Más de 2.600 comercios operan en o cerca del tramo de una cuadra en la Calle 47 entre la quinta y la sexta avenida. Gran parte de los diamantes que entran en la nación pasan por la ciudad de Nueva York, y muchos de ellos se venden en ese distrito.

Pero éste no es el mejor momento para los corredores y los pequeños comerciantes en la industria de los diamantes. Los mercaderes sienten la presión creciente de las operaciones del exterior en India y China, y arrecian las preocupaciones por la introducción de diamantes sintéticos más baratos.

Uno de los principales cambios se debe a la internet, donde los diamantes se venden y compran, desplazando a los comerciantes menores que ayudan a poblar la industria de las joyas de 143.000 millones de dólares.

Y más recientemente, la industria recibió un revés con la difusión de la película "Blood Diamond", que representa a los diamantes como el motor de una brutal guerra civil en Africa occidental, pese a que esos diamantes representan menos del 1% de todos los que se venden en el mundo.

"La industria sigue siendo muy saludable, pero la gente que gana el dinero ha cambiado", dijo Perlman, y observó que por ejemplo la comunidad india tiene a su cargo la enorme mayoría del negocio del pulido de los diamantes. "Los estadounidenses están compitiendo, luchando por sobrevivir".

"La gente sabe que hay menos negocios", dijo el cortador de diamantes Moshe Brach, de 29 años, que trabaja en el distrito en Manhattan. "La gente teme venir a trabajar aquí porque la actividad está mucho más baja que lo que solía ser. Sólo los muy buenos cortadores ganan un ingreso decente".

El Club de Corredores de Diamantes, integrado por fabricantes, comerciantes, corredores y mercaderes de diamantes en bruto, es el corazón del distrito. Desde su fundación en 1931 _el club es uno de más de dos docenas dispersos en el mundo que forman la Federación Mundial de Bolsas de Diamantes_ ha suministrado a sus miembros un ambiente seguro para hacer negocios.

A lo largo de los años, el club ha sobrellevado constantes desafíos como la caída de los precios. Actualmente cuenta más de 2.000 miembros, pero cada vez son menos los que usan sus instalaciones, dijo Perlman. Y el número de miembros ha permanecido esencialmente inalterado durante varios años.

Uno de los motivos radica en la naturaleza del negocio, que solía ser familiar.

Tradicionalmente, los hijos han seguido el ejemplo paterno en el negocio de los diamantes y con el tiempo se hacen socios del club. Pero eso está ocurriendo con menor frecuencia.

Los comerciantes más jóvenes consideran el club un anacronismo, dijeron ejecutivos del club. Los contratos siguen sellándose con un apretón de manos, y cada uno de los miembros acepta un arbitraje si hay un problema con otro miembro. Esas experiencias son ajenas a los empresarios que crecieron en la era de la internet.

Pero los expertos dicen que los corredores de diamantes atraviesan una etapa difícil debido al estado actual del negocio. Los corredores y comerciantes obtienen reducidos márgenes de ganancia, dijo Perlman.

Ralph Destino, titular del Instituto Gemológico de Estados Unidos, dijo que "la minería anda muy bien y también la venta minorista. Pero en el medio están los cortadores de diamantes y los comerciantes. Sus márgenes se ven reducidos" por el crecimiento de la internet.

Pero Destino no cree que los diamantes ni los distritos donde se venden pasarán de moda.

"Mientras persista el amor por los diamantes, también perdurarán los distritos donde se pueda comprar ese amor", sentenció.

Terra/AP

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