El Mundo
09/02/2007 - 15:35 (GMT)
Entre las bajas de la guerra de Irak se encuentra una religión poco conocida llamada mandeísmo que ha sobrevivido unos dos siglos y cuyos adherentes profesan devoción por Juan Bautista como su gran maestro.
Mientras había más de 60.000 mandeístas en Irak a principios de la década del 90, sólo quedan hoy de 5.000 a 7.000. Muchos han huido de los asesinatos, violaciones, conversiones forzadas y confiscación de bienes por parte de extremistas islámicos, según un informe difundido recientemente por la Sociedad Mandeísta de Estados Unidos, con sede en Nueva Jersey.
Entre los aproximadamente 1.500 mandeístas en Estados Unidos, ha habido persistentes llamados telefónicos a familiares y amigos en peligro, colectas de dinero y gestiones infructuosas en Washington para tratar de sacar a los mandeístas de Irak, al igual que de Jordania y Siria.
"Lamentablemente no somos muchos en número, y los números mandan", dijo Suhaib Nashi, un pediatra que ayuda a manejar la Sociedad desde su hogar en Morristown.
Los líderes mandeístas dicen que decenas de miles de sus correligionarios están dispersos por el mundo, incluyendo una comunidad en Estados Unidos con centros en Nueva York y Detroit.
La dispersión conlleva la preocupación de que la fe se esté desvaneciendo, especialmente mientras más mandeístas se casan con personas de otras religiones, sin un mecanismo a mano para criar a los niños en su fe.
"No tenemos muchas esperanzas de sobrevivir dos o tres generaciones", dijo Nashi.
Los expertos que estudian la religión y cultura mandeístas dicen que su extinción sería de lamentar y señalaría el fin de un antiguo movimiento religioso. Originado en la época del imperio romano, sobrevivió principalmente en lo que hoy es Irak e Irán, una rama del movimiento gnóstico que tomó prestados elementos del cristianismo.
Los mandeístas consideran a Juan Bautista como un gran maestro y practican el bautismo para tomar contacto estrecho con "un mundo de luz" que consideran mejor que el mundo material en la Tierra.
"Representa una porción de la cultura del Medio Oriente antes del advenimiento del islam. Es una ventana a un mundo anterior. Y francamente, no sabemos mucho al respecto", dijo Charles Haberl, instructor de estudios sobre el Medio Oriente en la Universidad de Rutgers.
Haberl, quien dice que trata de reeditar uno de los principales libros sagrados de los mandeístas por primera vez en un siglo y medio, lamenta que "una enorme tradición literaria" pueda desaparecer pronto totalmente.
"Sería como incendiar un museo o una biblioteca", comparó Haberl.
Desplazados tanto de Irak como de Irán, muchos mandeístas se han adaptado a sus nuevos hogares y disfrutan de éxito financiero en su condición de médicos, ingenieros y joyeros, dijo Nashi.
Pero estar dispersos significa que muchos de la generación más joven han hallado cónyuges fuera de la comunidad. Y como para ser mandeísta hay que nacer en la fe, los hijos de dichos matrimonios tienen una situación cuestionable dentro de la religión.
Mamoon Aldulaimi, de 60 años, que vive en Lake Grove, estado de Nueva York, es un ingeniero civil y líder en la comunidad mandeísta. Su hijo Hani Aldulaimi, de 20 años, se casó con una estadounidense criada en una familia bautista.
En la boda que se efectuó en mayo en la zona de Phoenix, donde viven los desposados, la nuera de Mamoon Aldulaimi lucía una "darfash", una cruz con cintas de tela que es un símbolo del mandeísmo.
"Ella tomó la iniciativa como señal de respeto hacia nosotros", dijo Aldulaimi.
Pero como las pocas docenas de sacerdotes se resisten a concertar un mecanismo para aceptar a los hijos de matrimonios mixtos, Aldulaimi y otros se preguntan hasta cuándo podrá sobrevivir su religión.
Mientras tanto, los pocos miles de mandeístas que todavía viven en Irak enfrentan un peligro creciente, acosados por extremistas de toda ideología y religión.
Nashi dijo que un primo de su padre, Suhail Jani Sahar, murió a manos de combatientes chiítas en noviembre. Un primo lejano por parte de madre, Yahya Al-Chuhaily, fue muerto por suníes en junio.
"En las zonas de mayoría chií, matan a los mandeístas y a los cristianos junto con los suníes. En las zonas de mayoría suní, matan a los mandeístas y cristianos junto con los chiíes", dijo Nashi.
Tanto Nashi como Aldulaimi están convencidos de que pronto no quedarán mandeístas en Irak.
Miles de mandeístas, dijo, se han refugiado en Jordania y Siria pero todavía sufren abusos, sin facilidades para escapar a países como Estados Unidos, a fin de vivir en paz.
Jorunn Buckley, profesora adjunta de religión en el Bowdoin College en Brunswick, Maine, estudió a los mandeístas durante décadas y ha atestiguado en su favor ante tribunales de inmigración. Dijo que Estados Unidos podría hacer mucho más para sacar a los mandeístas del Medio Oriente.
"No son tantos", agregó. "No son cinco millones de personas".
Consultado sobre el asunto, un vocero del Departamento de Estado citó el testimonio que dio ante el Congreso el 17 de enero la secretaria adjunta Ellen Saurbrey, quien dijo que el departamento ha ampliado la capacidad de Estados Unidos para traer más refugiados iraquíes, incluyendo las "poblaciones especiales" de minorías religiosas.
"Nos proponemos asegurarnos de que estas poblaciones especiales reciban la misma consideración y acceso al programa estadounidense de reasentamiento que los demás", dijo Sauerbrey al Comité de Asuntos Judiciales del Senado.
Terra/AP