El Mundo
01/03/2007 - 14:30 (GMT)
El nivel de participación de Irán en la conferencia convocada por Irak para el 10 de marzo continuaba siendo incierto el jueves, en tanto continúan los preparativos para la reunión a la que asistirán varios vecinos iraquíes y países que participaron en la invasión, como Estados Unidos y Gran Bretaña.
Algunos vecinos árabes, como Egipto, expresaron graves dudas acerca de la reunión.
Tanto Egipto como Siria confirmaron de manera separada que asistirán, pero inicialmente no hubo comentarios de los gobiernos de Jordania y de Arabia Saudí. Bahrein, Turquía y Kuwait también fueron invitados, junto con la Liga Arabe y la Organización de la Conferencia Islámica.
Ahmed Ben Heli, vicepresidente de la Liga Arabe, dijo que ministros de relaciones exteriores árabes se reunirán el domingo en El Cairo para discutir propuestas sobre "cómo reactivar el papel árabe en Irak".
El ministro de Relaciones Exteriores de Irak Hoshyar Zebari dijo el miércoles que los iraníes habían aceptado participar. Pero señaló que tenían "algunas interrogantes" acerca de una sesión separada que podría ser realizada el mismo día con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China.
Sus palabras indicaron que Irán no se sentiría muy contento con el formato de la conferencia. Irán ha dicho muy poco sobre el tema, excepto que analiza la posibilidad de asistir, y que siempre ha respaldado los esfuerzos regionales para estabilizar Irak.
Aún cuando la atención se concentró en si Irán asistirá a la reunión, algunos de sus vecinos árabes expresaron su recelo por la conferencia.
Las relaciones de Irak con sus vecinos árabes, que como Jordania, Egipto y Arabia Saudí están controlados por los sunis, han sido tormentosas. Algunos gobiernos de la región han expresado sus temores de que la mayoría chií que domina el gobierno de Bagdad está cayendo bajo la influencia iraní, otro país de mayoría chií.
Terra/AP