América Latina
16/03/2007 - 04:02 (GMT)
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) Antonio Guterres llegó a este municipio selvático para verificar las condiciones de los desarraigados y en seguida recibió denuncias de amenazas de grupos armados ilegales.
Varios de los desalojados de sus tierras expusieron a Guterres la amenazas de los grupos armados ilegales que delinquen en esta alejada zona en el occidente colombiano, donde se ocultan en la espesa selva y aprovechan los corredores geográficos para traficar drogas y armas.
Los campesinos dieron el jueves la bienvenida al comisionado con carteles sencillos.
Arnulfo Urrutia relató cómo la guerrilla de las FARC lo amenazó. "Me dijeron que si no sembraba (hoja de) coca me tenía que ir. Hace tres años estoy aquí", dijo sobre el insumo principal en la producción de cocaína.
Urrutia aseguró con pesar que ya no regresará a su finca. "Si ya lo despojaron a uno, que se puede hacer, ya uno perdió lo que tenía".
El Chocó, departamento fronterizo con Panamá, es una de las 32 provincias de Colombia más afectadas por el desarraigo violento de comunidades campesinas.
Oscar Mosquera, otro de los desplazados, dijo que los insurgentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) le exigieron 300.000 pesos (unos 136 dólares) para dejarlo tranquilo, pero como no tenía dinero y en sus haberes sólo contaba con "tres ganados (reses), yo les dije que se llevaran uno".
Mosquera, con esposa y siete hijos, también fue amenazado para que sembrara hoja de coca, pero al negarse decidió abandonar su finca en el Alto de Tamaná, un alejado lugar en la área rural del municipio de Andagoya, unos 290 kilómetros al oeste de Bogotá.
Guterres dijo a periodistas que los registros oficiales indican que en Colombia existen dos millones de desplazados, pero "hay distintos estimativos de otras organizaciones".
Manifestó que la crisis de desplazamiento forzoso en Colombia "es una de las situaciones más relevantes en el mundo. Hay una obligación de la comunidad internacional de ayudar a Colombia a solucionar los problemas de las personas afectadas".
Según Guterres, Colombia tiene la "legislación más avanzada en el mundo en conocimiento de los derechos de los desplazados".
Sin embargo, es muy "difícil garantizar la aplicación en concreto de esos derechos, sobretodo en zonas más aisladas y en poblaciones como éstas", explicó en referencia a Condoto, Andagoya y Bebedó, adonde sólo se puede llegar en avioneta o lancha.
Guterres y el resto de la comitiva compuesta por el Defensor del Pueblo Volmar Pérez, el comisionado de ACNUR en Colombia Julio Roberto Meier, el registrador del Estado Civil Juan Carlos Galindo y el obispo católico Nel Beltrán debieron navegar en cuatro lanchas por el río Atrato durante más de 45 minutos para arribar a Bebedó.
El alto comisionado dijo que las dificultades económicas y sociales de regiones como el Chocó, aunadas al desplazamiento, "crean una situación muy difícil para estas poblaciones" y señaló que en consecuencia las agencias como el ACNUR deben crear condiciones que garanticen progresivamente la aplicación concreta de las leyes" que amparan a los desplazados.
Terra/AP