El Mundo
23/03/2007 - 19:16 (GMT)
Una unidad de la infantería de marina que mató a tiros a varios civiles tras el estallido de una bomba en Afganistán es investigada y recibió órdenes de abandonar el país, informaron el viernes fuentes oficiales.
El general del ejército Francis H. Kearney, jefe del Mando de Operaciones Especiales, ordenó a la unidad de 120 marines salir de Afganistán e inició una investigación sobre el incidente ocurrido el 4 de marzo, dijo el teniente coronel Lou Leto.
Un portavoz de la unidad, el mayor Cliff Gilmore, dijo que ésta saldrá de Afganistán pero se negó a decir cuándo ni a dónde, por razones de seguridad.
El 4 de marzo, un vehículo cargado de explosivos estalló en la provincia de Nangahar al paso de un convoy de marines, que según el alto mando fue atacado además a tiros por los insurgentes. Unos 10 afganos murieron y 34 fueron heridos en la huida del convoy. Los afganos heridos dijeron que los estadounidenses dispararon contra los vehículos civiles y los transeúntes desde sus camiones en marcha.
El mando estadounidense dijo que los guerrilleros dispararon a los marines y podrían haber causado algunas de las bajas civiles.
Centenares de afganos realizaron después una manifestación contra Estados Unidos y el presidente Hamid Karzai condenó el incidente.
Leto, vocero del Mando central de Operaciones Especiales en Tampa, en la Florida, dijo que tras ser emboscados los marines respondieron de tal forma que crearon "la impresión de que perjudicaron la relación entre la población local y esta unidad".
"La relación que se tiene con la población local mientras son realizadas operaciones de contrainsurgencia es muy importante y ya que la percepción la dañó, seguramente degradó la capacidad de la unidad (de los marines) para cumplir ese tipo de misiones", agregó Leto. "Así que el general estimó que lo mejor era retirarla del área".
Terra/AP