Internacional
24/03/2007 14:26 (GMT)
Por Ingrid Melander
BERLIN (Reuters) - El más antiguo líder europeo urgió a la Unión Europea finalizar un ambicioso tratado de reformas para fin de año, mientras las autoridades de los 27 estados miembro se congregaban el sábado en Berlín para celebrar el 50 aniversario del bloque.
El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, dijo a la radio alemana que bajo una "cronograma ideal," el borrador del nuevo tratado sería terminado durante la presidencia de Portugal, en la segunda mitad del 2007.
La canciller alemana, Angela Merkel, que actualmente ocupa la presidencia rotatoria de la UE, pondrá en marcha esfuerzos para relanzar el estatuto en la cumbre del fin de semana, que se celebra medio siglo después de la fundación del bloque con el Tratado de Roma.
En toda Europa se realizarán festejos por el aniversario y la alguna vez dividida capital alemana será la anfitriona de dos días de celebraciones callejeras, con museos y clubes nocturnos abiertos toda la noche.
El domingo, Merkel revelará la "Declaración de Berlín," un documento sobre los valores del bloque y los logros que espera generen un nuevo ímpetu por la unidad europea, después de que los votantes franceses y holandeses rechazaron en el 2005 la primera constitución de la UE.
El documento de dos páginas, al que Reuters tuvo acceso, fija como fecha límite el 2009 para darle al bloque una "renovada base común," término que se refiere a las reformas institucionales que darían al bloque un presidente y un ministro de Asuntos Exteriores a largo plazo, un sistema de toma de decisiones más simple y mayor peso al Parlamento Europeo y a los nacionales.
Sin embargo, demostrando las profundas divisiones acerca de cómo avanzar, la declaración no hace una referencia específica a la constitución y evita hacer mención a futuras ampliaciones, un factor clave detrás de los votos negativos de los franceses y holandeses.
"APOSTASIA"
En un discurso a obispos europeos el sábado, el Papa Benedicto XVI acusó a la UE de apostasía por negarse a mencionar al cristianismo en la Declaración de Berlín.
El jefe de la Iglesia Católica Romana se preguntó: "¿Acaso esta forma única de apostasía de sí misma (...) no conduce (a Europa) a dudar de su propia identidad?."
El advenimiento de gobiernos escépticos respecto al bloque en Praga y Varsovia, así como la persistente oposición pública en Gran Bretaña, Holanda y Francia, hacen suponer que los esfuerzos de Merkel para lanzar nuevas negociaciones respecto al tratado se toparán con dificultades.
"Holanda cree que se necesitan cambios en el tratado, pero no necesitamos algo llamado constitución," dijo el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, a periodistas en Berlín.
El apoyo público a la integración al bloque ha caído en varios Estados ante el temor de que la UE no logre proteger a los trabajadores frente a la globalización, erosione las identidades nacionales y se entrometa demasiado en asuntos domésticos.
El domingo a la mañana, Merkel, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Poettering, firmarán la declaración en una ceremonia en el Museo Histórico Alemán en Berlín.
"Estamos muy felices de celebrar esta cumbre en Berlín, ciudad que simboliza todo lo que Europa ha logrado en los últimos 50 años," dijo Merkel a periodistas. "Vamos a avanzar (en la constitución) con confianza, sin sobrecargar a nadie," agregó.
(Reporte adicional de Alexander Ratz, Madeline Chambers y Claudia Kade en Berlin y Philip Pullella en Rome)
Terra/Reuters