EEUU-Brasil-Comercio Análisis
30/03/2007 - 14:22 (GMT)
El presidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva llega este fin de semana a Camp David sabiendo que su anfitrión, George W. Bush, busca un aliado que le permita mejorar su penetración en América Latina, aunque obtener ventajas de esa situación no será fácil, consideraron analistas consultados por la AFP.
La invitación a la residencia presidencial de descanso de Camp David (Maryland, este), un honor que no ha tenido ningún presidente latinoamericano en los últimos 16 años, "implica para Brasil un reconocimiento como una potencia regional", consideró Jaime Daremblum, director del Centro de Estudios Latinoamericanos del conservador Hudson Institute de Washington.
Brasil "se ha ubicado ahí gracias a una filosofía política que le permite conservar sana su macroeconomía y al mismo tiempo llevar a cabo programas de gran significado social. Y en esto se apartan drásticamente del proyecto de Venezuela, que es un proyecto estatista, sumamente radical a nivel internacional", estimó.
Para Daremblum, este viaje de Lula está enviando un mensaje a la región "porque se está predicando con el ejemplo".
¿Pero tendrá algún costo para Brasil esta visita, en términos de su relación con países como Venezuela?
"Brasil seguirá siendo cordial con Venezuela", consideró Daremblum. Y a la vez "se puede convertir en un excelente interlocutor de la causa democrática con Venezuela", dijo este experto.
"Este acercamiento a Brasil, la elevación de Lula a interlocutor de Estados Unidos, un interlocutor válido, todo esto presenta otro tipo de avenida para los países de Latinoamérica, no solamente el de la confrontación Estados Unidos con Venezuela, sino un posible acercamiento en materia de seguridad y en materia comercial como lo está haciendo Lula", concluyó Daremblum.
Lula a su vez, debe estar preparado para saber que el acercamiento a Washington no necesariamente implicará resultados inmediatos en una de las cuestiones más importantes que el líder izquierdista traerá en su agenda de temas: la reducción de los subsidios que Estados Unidos da a sus productores de etanol y que ponen en desigual competencia a ese carburante producido por Brasil.
"Lo que Lula quiere, que es una reducción de los aranceles (al etanol), no va a ocurrir" en esta reunión, dijo a la AFP Johanna Mendelson-Forman, especialista en energía y cuestiones de seguridad latinoamericanas en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
"Bush necesita amigos y aliados (...) y Lula es una figura muy importante porque es capaz de ser un interlocutor" con gobiernos populistas y de izquierda de la región, añadió. "La administración Bush tiene poca credibilidad con esos gobiernos", notó.
En un artículo publicado el viernes en el diario The Washington Times, Mendelson-Forman destacó asimismo que Lula debería por lo menos llevarse algún tipo de promesa en materia de subsidios al etanol.
"Un fracaso para que se lleve a casa alguna promesa de alivio arancelario podría comprometer una importante relación regional", sostuvo.
Según algunos expertos, también Bush debe saber que para el gobierno brasileño, si bien embarcado en una alianza estratégica con Estados Unidos en el terreno de los biocombustibles, no todo son luces en los planes norteamericanos sobre esta materia.
Thomaz Almeida, investigador del Consejo de Asuntos Hemisféricos (COHA), un centro de análisis considerado de izquierda en Washington, sostuvo que la idea del gobierno estadounidense de fomentar la producción de etanol en sus socios del Tratado de Libre Comercio de América Central (CAFTA-DR) incorporando tecnología brasileña, no necesariamente es ganancia para Brasilia.
"¿Qué ganará Brasil de exportar algo de tecnología en caña de azúcar (una de las materias primas para elaborar etanol) y haciendo esto, ceder una parte de su lucrativo mercado exportador de etanol y algo de sus aplicaciones tropicales?", se preguntó Almeida en un reciente reporte divulgado por el COHA.
"Hasta ahora, no parece haber incentivos para Lula para acceder a este plan de Washington", concluyó
La reunión entre Lula y Bush en Camp David tendrá lugar este sábado.
Terra/AFP