Portada Terra USA >

Noticias

>

Noticias del Día

Israel-palestinos-política Semana-Personaje 

Ehud Olmert, la esperanza transformada en gran desilusión en tan sólo un año

Imprimir Enviar a un amigo Newsletters RSS

30/03/2007 - 14:33 (GMT)

Doce meses después de su victoria en las urnas gracias a su promesa de dar a los israelíes unas fronteras seguras, el primer ministro Ehud Olmert no ha conseguido llevar a la práctica sus ambicisos planes y bate récords de impopularidad.

Historia continua abajo

La funesta guerra contra la milicia chiita libanesa del Hezbolá, la falta de rumbo en las relaciones con los palestinos y una serie escándalos sexuales y financieros que afectan a su gobierno han convertido al primer ministro en un hombre vulnerable, acorralado y poco apreciado.

En este momento, Olmert, de 61 años, sólo recibiría un 2% de los votos en las urnas.

El primer ministro, un abogado sin experiencia militar pero extenso recorrido político que sustituyó en 2006 al general Ariel Sharon, gravemente enfermo y en coma, se vió despojado de un carisma fugaz que le llevó a encarnar durante sólo algunos meses la esperanza de paz y seguridad de los israelíes.

Si hubiera elecciones legislativas hoy, el Likud, el gran partido de derecha nacionalista dirigido por el ex primer ministro Benjamin Netanyahu, se proclamaría vencedor al conseguir 31 escaños sobre un total de 120, según un sondeo publicado esta semana.

Kadima, el partido de Olmert, que nació tras escindirse del Likud en 2005, sólo conseguiría 11 diputados frente a los 29 que dispone actualmente, lo cual le situaría por detrás de los laboristas, que obtendrían 17 escaños.

Los analistas políticos israelíes coinciden en que el fantasma de las elecciones anticipadas sólo podría eclipsarse gracias a nuevas coaliciones de gobierno.

La desgracia de Olmert se explica en gran parte por la guerra del pasado julio, en la que perecieron 1.200 libaneses y 160 israelíes, pero durante la cual no se logró liberar a los dos soldados secuestrados por el Hezbolá ni poner fin a los lanzamientos de cohetes de la milicia contra el Estado hebreo.

El gobierno de Olmert insiste en que Israel ganó esta guerra, aunque los ciudadanos tienen cada día más dificultades en creerlo y piden su dimisión.

Una comisión de investigación pública que estudia la gestión del conflicto dará a conocer sus conclusiones en breve, aunque Olmert ya garantizó en varias ocasiones que la guerra en Líbano no se improvisó.

"Si Olmert no está mintiendo, todavía es peor. Si aprobó un plan militar sin asegurarse de que la población civil podría ser protegida debería ser juzgado por negligencia criminal", clamó Ariel Eldad, diputado de la coalición radical Unión Nacional-Partido Nacional Religioso.

Paralelamente, en Gaza, varios meses de operaciones militares se saldaron con la muerte de 400 palestinos y no consiguieron traer de vuelta a casa al cabo israelí Gilad Shalit, secuestrado en junio por grupos armados.

Hasta ahora, Olmert se niega a reconocer al nuevo gobierno palestino de unión nacional formado por el Fatah, del presidente Mahmud Abas, y el movimiento islámico radical Hamas, mientras éste no reconozca la existencia de Israel.

Pese a sus encuentros con Abas, cualquier acuerdo de paz real con los palestinos parece lejano, aunque nadie se atreve a apostar, porque Olmert es un hombre pragmático por encima de todo y lleno de contradicciones. "Hay una verdadera posibilidad de que Israel pueda firmar dentro de cinco años un acuerdo global de paz con sus enemigos", declaró inesperadamente el viernes el primer ministro.

El resultado de esta inestabilidad es que la principal promesa de campaña de Olmert: la retirada de parte de los asentamientos judíos de Cisjordania (que afectaría a un total de 80.000 colonos) para fijar una frontera segura y estable para Israel, está congelada debido a la bancarrota creada por tanta guerra.

El primer ministro, que discretamente ayudó a Sharon a evolucionar y tuvo un papel crucial en su decisión de retirar las colonias de la franja de Gaza en 2005, ha visto también su reputación manchada.

Su ministro de Justicia, Haim Ramon, tuvo que dimitir por un caso de abuso sexual y el de Finanzas, Avraham Hirshson, es investigado por desvío de dinero. El propio Olmert, que fue alcalde de Jerusalén durante casi diez años, es sospechoso de fraude en varios asuntos algo turbios.

Terra/AFP

Imprimir Enviar a un amigo Newsletters RSS

Las burlas de Bush ante la prensa

El presidente George W. Bush se burló de sí mismo, de Cheney,...

Tornados en Oklahoma y Colorado

Una pareja de Oklahoma y una mujer de Colorado murieron por una...

Balseros haitianos llegan a la Florida

Más de 100 inmigrantes haitianos llegaron a las costas del sur de...
Búsqueda