El Mundo
31/03/2007 - 12:41 (GMT)
La violencia continuaba el sábado por tercer día consecutivo en la capital de Somalia, mientras las fuerzas del gobierno y sus aliados de Etiopía proseguían con un operativo para frenar la creciente insurgencia de los milicianos islámicos.
Los disparos de artillería y proyectiles de mortero hicieron que muchos residentes huyeran de algunos de los enfrentamientos más violentos en Mogadiscio desde comienzos de los años 90.
Los insurgentes derribaron el viernes un helicóptero militar de Etiopía y los proyectiles de morteros llegaron hasta un hospital, dejando cadáveres apilados en las calles y lesionando a cientos de civiles.
El portavoz presidencial Hussein Mohamoud Hussein culpó por la violencia a terroristas extranjeros, y dijo que la red al-Qaida había enviado milicianos para combatir a los soldados del gobierno y de sus aliados.
"Estos elementos estuvieron relacionados con la caída del helicóptero de ayer", sostuvo.
De acuerdo con un conteo oficial, al menos 30 personas murieron desde que comenzó la ofensiva el jueves. Pero los combates eran tan intensos y abarcaban tantas áreas de la capital, que los cadáveres no eran recogidos ni contados. Los residentes dijeron que otros cientos de personas habrían muerto en la ciudad de un millón de habitantes.
Los insurgentes están relacionados con el Consejo de Cortes Islámicas, un grupo de rebeldes que los soldados somalíes y etíopes sacaron del poder en diciembre con el respaldo de fuerzas especiales de Estados Unidos.
Los insurgentes lanzaron morteros desde áreas residenciales de la ciudad, y las fuerzas etíopes les respondieron con disparos de artillería.
El Comité Internacional de la Cruz Roja dijo que decenas de personas han muerto desde el jueves y más de 220 han resultado heridas, la mayoría civiles con lesiones de balas y granadas.
La agencia de refugiados de la ONU manifestó que 58.000 personas han huido de la violencia de la capital desde comienzos de febrero.
Los milicianos islámicos _que dominan la insurgencia_ acumularon miles de toneladas de armas y municiones durante los seis meses que controlaron Mogadiscio. La insurgencia probablemente persistirá hasta que se queden sin reservas, o hasta que mueran los líderes rebeldes.
Desde hace tiempo los milicianos rechazan cualquier gobierno laico y han jurado combatir hasta que Somalia se convierta en un emirato islámico.
Editores: Salad Duhul, periodista de la AP en Mogadiscio, contribuyó con esta información.
Terra/AP