Estados Unidos
02/04/2007 - 21:58 (GMT)
Son dos luminarias. Basta decir sus nombres de pila para saber de quién se trata. Recaudan millones de dólares y están parejos en las encuestas.
No estamos hablando del 2000.
Siete años más tarde, vuelve a tomar forma la esperada batalla entre Hillary Rodham Clinton y Rudy Giuliani que no se dio cuando ambos se postularon al Senado.
En esa ocasión, Giuliani, por entonces popular alcalde de Nueva York, estaba levemente adelante en las encuestas de la primera dama, pero le despejó el camino a Clinton al retirarse de la contienda para combatir un cáncer.
Esta vez la batalla es por la presidencia.
La lucha electoral del 2000 lucía tan reñida como interesante, ya que enfrentaba a un alcalde duro, que se hizo famoso combatiendo el crimen en su época de procurador, y una mujer famosa, esposa del presidente en ejercicio.
Giuliani la describió como una advenediza de Arkansas, una "líder del ala ultraizquierdista de los demócratas", dispuesta a usar el Senado como trampolín para lanzarse a la presidencia.
Ella contraatacó diciendo que Giuliani tal vez no tenía el temperamento indicado para servir en el Senado porque "se enoja por cualquier cosa".
El duelo por una banca en el Senado quedó en la nada cuando a Giuliani se le diagnosticó un cáncer de próstata y el alcalde de Nueva York se alejó temporalmente de la política para recibir tratamiento.
Clinton ganó la elección sin recibir demasiada oposición del desconocido Rick Lazio.
Giuliani y Clinton finalmente podrían toparse, ahora como candidatos a la presidencia.
Clinton aparece como la favorita en las encuestas entre los demócratas y Giuliani lidera entre los republicanos. Una encuesta a nivel nacional dada a conocer la semana pasada por la revista Time indica que Giuliani aventaja a Clinton con el 47% de las preferencias, contra el 43% de la ex primera dama.
"Los periodistas de los tabloides se relamen", dice el estratega demócrata Hank Sheinkopf, quien colaboró con la campaña de reelección de Bill Clinton en 1996 y no está vinculado con la campaña de su esposa.
"Ninguno de los dos es lo que se podría llamar un candidato sumiso", opinó Maurice Carroll, director del Instituto de Encuestas de la Universidad de Quinnipiac.
Ambos candidatos se han ignorado mayormente hasta ahora, aunque Giuliani de vez en cuando dice que es el republicano con mejores posibilidades de vencer a Clinton.
En un reciente acto de conservadores, Giuliani aludió también a Clinton al decir que en su época de alcalde pensó que podría impulsar una reforma educativa, lo que no sucedió.
"Cometí errores, lo admito y pido disculpas", expresó. El público se rió, comprendiendo el dardo que le tiraba a Clinton por negarse a admitir que se equivocó al votar a favor de la ocupación de Irak en el 2002.
"Sería un enfrentamiento maravilloso", señaló Guy Molinari, un ex legislador allegado a Giuliani. "Todos deseamos ese duelo".
"Y estoy seguro de que Rudy gana", añadió.
"Mi experiencia con Hillary Clinton es que cuanto más la trata la gente, más le gusta, y con Rudy ocurre lo contrario", expresó Judith Hope, ex directora de la rama neoyorquina del Partido Demócrata.
Antes de ganar prestigio nacional por la forma en que manejó la crisis desatada por los atentados del 11 de septiembre del 2001, los índices de popularidad de Giuliani habían caído mucho y estaban en torno al 37%, según Quinnipiac.
Clinton también tiene sus problemas con las estadísticas.
"Lo que me resulta atractivo de Hillary es que las percepciones negativas de ella están por la estratosfera", dijo Molinari.
Sheinkopf apuntó que la puja del 2008 será muy distinta a la del 2000.
"Son dos personas distintas, en un lugar muy diferente y en una época muy distinta por los atentados del 11 de septiembre. Ella es una senadora con seis años de experiencia. El es un héroe nacional", manifestó.
Los dos, por otra parte, tienen historias maritales que pueden perjudicarlos. El se casó tres veces y tiene un divorcio particularmente amargo. Clinton tuvo que soportar la relación de su esposo con Monica Lewinsky.
Terra/AP