América Latina
06/04/2007 - 17:27 (GMT)
La Confederación General del Trabajo (CGT), principal central obrera de Argentina y aliada del gobierno, decidió el viernes unirse al paro general convocado por otra central izquierdista para el lunes por la muerte de un profesor a raíz de la represión policial a una marcha en la provincia de Neuquén.
En Neuquén, unos 1.150 kilómetros al suroeste de Buenos Aires, continuaban las protestas y los docentes mantenían cortados los accesos a la provincia en reclamo de justicia.
"La CGT no sólo se encuentra conmovida por los hechos ocurridos en Neuquén sino que también en repudio absoluto sobre esa muerte injusta", dijo el titular de la CGT, Hugo Moyano, en conferencia de prensa.
"La CGT ha dispuesto para el día lunes, una jornada de duelo y dolor que se va a dar en un paro de las 12 a 13 en todas las actividades del gremio", añadió.
El profesor de enseñanza secundaria Carlos Fuentealba, de 41 años, falleció el jueves a causa de las graves lesiones sufridas el día anterior cuando un policía le disparó en la cabeza una granada de gas lacrimógeno durante la represión desatada cuando las fuerzas de seguridad intentaban evitar que los docentes, en huelga por mejoras salariales, bloquearan el tránsito en una carretera.
Pocas horas antes de conocida la muerte de Fuentealba, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), y los principales organismos de derechos humanos, convocaron a un paro nacional para el lunes en rechazo a la represión.
También en la provincia de Salta la policía utilizó bastones y granadas de gas lacrimógeno para dispersar a docentes en huelga congregados frente a la Legislatura provincial.
Los gobernadores derechistas de Neuquén, Jorge Sobisch, y de Salta, Juan Carlos Romero, están políticamente enfrentados con el presidente Néstor Kirchner, quien desde su llegada a la presidencia en 2003 anunció que su gobierno no reprimirá las protestas sociales, a pesar de que a menudo incluyen el bloqueo de calles, carreteras y puentes.
En conferencia de prensa el jueves por la tarde, Sobisch aseguró que encontrará y castigará a los policías involucrados en la agresión a Fuentealba. Pero sus declaraciones no alcanzaron a calmar los ánimos de los maestros que rodearon el palacio de gobierno, donde se encontraba el mandatario, que sólo pudo retirarse después de que la policía dispersara a los manifestantes con gases lacrimógenos.
En medio de la conmoción, todo el gabinete de Sobisch presentó su renuncia, que el gobernador anticipó que meditará durante el fin de semana.
En tanto en Buenos Aires, militantes del grupo de ultraizquierda Quebracho atacaron la sede de un local partidario de Sobisch a la que prendieron fuego. Tras varios destrozos, fueron dispersados por la policía, que detuvo a trece personas. Dos policías resultaron heridos.
La fiscal de Neuquén, Sandra González Taboada, anunció el viernes que ya se encuentra detenido el policía sospechoso de haber disparado la granada de gas lacrimógeno contra Fuentealba a un metro de distancia.
Terra/AP