América Latina
19/05/2007 - 20:51 (GMT)
Los restos de decenas de migrantes haitianos que perecieron al naufragar su embarcación frente a las Islas Turks y Caicos fueron devueltos el sábado a su país y enterrados en una fosa común, lo que enfureció a familiares que no tuvieron la oportunidad de identificar a sus seres queridos.
Familiares que mostraban fotografías de víctimas lloraron cuando los 59 cadáveres _dentro de bolsas negras que solamente identificaban el sexo_ fueron bajados de un buque de carga en el puerto de Cap-Haitien, dos semanas después de uno de los peores desastres marinos padecidos Haití en años. Funcionarios dijeron que los cuerpos estaban sumamente descompuestos y no podían ser identificados.
"Dios los recibirá a cada uno de ustedes, compatriotas nuestros. Ustedes no deberían haber tenido que hacerse a la mar y abandonar el país", dijo el arzobispo de Cap-Haitien, Hubert Constant, luego de bendecir a las víctimas, 28 hombres y 31 mujeres.
Más de 160 migrantes estaban a bordo de una embarcación atestada cuando ésta naufragó el 4 de mayo, dejándoles en aguas agitadas y llenas de tiburones.
Los cuerpos de 61 migrantes fueron recuperados y más de una decena están desaparecidos, y dados por muertos. Algunos habían sido mordidos por tiburones. Dos cadáveres fueron enterrados en Turks y Caicos.
Los 78 sobrevivientes han acusado a un barco de guardacostas de Turks y Caicos de embestir su embarcación cuando ellos se acercaban a a la costa y de remolcarles a aguas profundas.
El gobierno de las islas está investigando la acusación, pero dice que los migrantes eran remolcados a la costa cuando su embarcación se fue a pique.
Las muertes provocaron enormes muestras de dolor en Haití y pusieron de relieve los peligros que enfrentan los migrantes al hacerse al mar en embarcaciones precarias.
Durante una breve ceremonia fúnebre en el puerto, un coro de iglesia entonó solemnemente himnos mientras los cuerpos eran colocados en sencillos ataúdes de madera y cargados en camiones. Camino del cementerio, los parientes corrían junto a los camiones y gritaban los nombres de sus seres queridos.
Los ataúdes fueron apilados y enterrados en una fosa común en el cementerio de Santa Filomena de Cap-Haitien, a la vista de centenares de personas.
Georgemain Prophete, un funcionario municipal, dijo que muchos cuerpos estaban irreconocibles y los enterraron sin demora "para ahorrarles a los parientes la carga emocional" de tratar de identificarlos.
El gobierno haitiano declaró un período de luto y anunció medidas de represión contra el contrabando de migrantes. La policía detuvo a seis presuntos contrabandistas e incautó dos botes el viernes, dijo Prophete.
Terra/AP