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RUSIA-ARQUITECTURA 

Putin culmina la obra que hace 200 años dejó inacabada Catalina la Grande

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16/06/2007 - 07:23 (GMT)

Anush Khanbabyán Moscú, 16 jun (EFE)- Tras dos siglos de olvido, las más pintorescas ruinas de Moscú, el conjunto palaciego Tsaritsino, se han convertido por orden del presidente de Rusia, Vladímir Putin, en algo más de lo que pretendía Catalina la Grande: el palacio más bello y suntuoso de la capital rusa.

Historia continua abajo

De lo que hace dos años era un enorme basurero en torno a las ruinas que los moscovitas llamaban "nuestro coliseo", resurge el espacioso parque inglés que tenían en mente sus autores para enmarcar un singular conjunto palaciego que conjuga la moda y las innovaciones de la arquitectura de los siglos XVIII, XIX y XXI.

A cambio, Putin se convierte en el mandatario ruso que consiguió terminar la obra inacabada más larga de toda la historia de Rusia.

Este es ya el segundo palacio imperial que levanta de las ruinas.

Hace dos años, los mandatarios del G-8 se quedaron maravillados por la belleza del palacio de Constantino en las afueras de San Petersburgo, reducido a escombros por los alemanes durante la II Guerra Mundial y que sólo en este siglo recuperó su esplendor imperial.

"El perfeccionamiento final del conjunto palaciego y de los territorios contiguos del parque está previsto para septiembre de 2007", dijo a Efe el portavoz de Tsaritsino, Valentín Belyavski.

Añadió que Tsaritsino es más que un museo, es un "complejo recreativo y turístico que, probablemente, también acogerá visitas de delegaciones gubernamentales y altos funcionarios".

No fueron las guerras e invasiones, que tanto abundan en la historia rusa, las culpables de que Tsaritsino (De la Zarina, en ruso) no llegase a ser jamás la joya principal entre los numerosos palacios de los zares.

En 1773, invitado por Catalina, visitó Rusia el famoso filósofo francés Denis Diderot y dicen los historiadores que fue él, deslumbrado por la belleza de la Palmira del Norte, como llamaban entonces a San Petersburgo, quien aconsejó a la emperatriz no olvidar Moscú y erigir allí una residencia digna de la capital de los zares.

A diferencia de los palacios europeos de San Petersburgo, rodeados de bellos jardines franceses de moda por aquella época que marcó el Siglo de Oro del Imperio ruso, el de Moscú debía ser erigido en el más sublime estilo ruso y en medio de un parque inglés.

A la zarina le gusto la idea y dos años después adquirió la finca "Lodo Negro" e inició la construcción de lo que debería ser su principal residencia en la antigua capital y ensalzar a la vez la victoria en la guerra contra Turquía en 1774, la última y decisiva estocada en el duelo secular de los dos gigantes euroasiáticos.

Las desgracias de Tsaritsino, como se bautizó el futuro conjunto, comenzaron poco después de que las obras empezaran a adquirir su contorno.

Dicen que a Catalina la irritó la abundancia de símbolos masónicos que utilizó el primer arquitecto, Vasili Bazhenov, por lo que mandó derruir parte del conjunto y encargó la continuación de las obras a otro gran maestro ruso, Matvei Kazakov.

Pero tampoco sus pinceladas agradaron a la emperatriz, famosa en la historia rusa tanto por sus amoríos como por sus caprichos y cambios de opinión.

Como resultado, la obra fue suspendida y tras la muerte de la zarina allí quedaron los edificios inacabados del conjunto palaciego, erigidos de 1775 a 1796 y acabados ahora, entre 2005 y 2007.

"Durante los trabajos de restauración los arquitectos han tratado de no desviarse de los planos de Bazhenov y Kazakov", subrayó el portavoz de Tsaritsino.

Al mismo tiempo, las pintorescas ruinas del palacio inacabado sirvieron de inspiración para que continuase la creación del parque de 650 hectáreas en torno a todo un collar de lagos artificiales.

Su restauración ha sido no menos grandiosa.

Aunque la parte principal de la red de alamedas y caminos, junto con los lagos, se conservaron tal y como los había diseñado su autor, el inglés Francis Reed, los arqueólogos han tenido que trabajar desde 1986 a 2006 para que los arquitectos y jardineros hayan podido aclarar mucho más sobre sus designios y crear el único parque inglés de Rusia, basado en los proyectos de los mejores maestros de este arte casi olvidado.

"El proyecto de reconstrucción del parque prevé la reparación de la estructura del vedado que data de los siglos XVIII-XIX y la restitución de los puentes de piedra, así como el arreglo de los elementos de arquitectura del parque, entre otras cosas", concluyó Belyavski.

No obstante, no faltan moscovitas que consideran que en vez de la suntuosa obra palaciega del Imperio de Catalina y la Rusia de Putin había que dejar intactas las ruinas más pintorescas de Moscú. EFE ak/mb/ah

Terra/EFE

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