FINLANDIA-CINE
16/06/2007 - 09:58 (GMT)
Juanjo Galán Sodankylä (Finlandia), 16 jun (EFE)- El certamen cinematográfico probablemente más exótico del planeta, el Festival del Sol de Medianoche, en el que se proyectan durante cinco días y cuatro noches unas cien películas de forma casi ininterrumpida, acaba este fin de semana en Laponia.
Este modesto pero prestigioso festival no competitivo conserva la extravagancia característica de las películas de sus creadores, los hermanos Aki y Mika Kaurismäki, los cineastas finlandeses más reconocidos mundialmente.
Sólo a ellos podría ocurrírseles organizar un festival internacional de cine dentro del círculo polar ártico, y más concretamente en Sodankylä, un municipio en el que habitan 9.000 personas y 18.000 renos, en una época del año en la que no se pone el sol.
Desde su creación en 1986, este certamen ha contado con el reconocimiento internacional de cineastas y críticos por ofrecer todos los años una esmerada selección del cine de calidad producido en los cinco continentes, alternando clásicos en blanco y negro con obras maestras contemporáneas.
Y ello a pesar de unas cifras más que humildes. El presupuesto del Festival del Sol de Medianoche es de 350.000 euros -frente a los 20 millones de euros del Festival de Cannes-, y la audiencia total durante las cien horas de proyecciones no supera los 25.000 espectadores.
Sin embargo, la calidad de las cintas elegidas, unida a la mágica luz de las noches blancas laponas, hacen de este certamen un evento único en el mundo.
"La luz es el elemento principal del cine, y en ningún otro festival existe la luz que hay en Sodankylä. A todos los cineastas que nos visitan les encanta", explica el portavoz del festival, Ari Lehtola.
"Esto es como una isla en un océano donde todo es buen cine, 24 horas al día. Si estás en Sodankylä durante el festival, no tienes escapatoria", añade.
Según Lehtola, buena parte de la fama del certamen se debe al prestigio internacional de los hermanos Kaurismäki, quienes siguen participando de forma activa en la organización.
Gracias a ellos, a lo largo de sus 22 ediciones han visitado el festival de Sodankylä cineastas de primera fila como Francis Ford Coppola, Wim Wenders, Krzysztof Kieslowski, o los directores españoles Víctor Erice, Luis García Berlanga y Julio Medem.
La propia filosofía del festival excluye la idea de incluir premios porque, según Lehtola, "el objetivo no es comparar unas películas con otras, sino disfrutar del buen cine".
Parte de la mágica atmósfera que envuelve el festival se consigue de forma artificial, al utilizar, por ejemplo, una carpa de circo dotada de viejos proyectores "para que el propio ambiente parezca sacado de una película de los Kaurismäki", según explica Lehtola.
Además de mostrar obras maestras de los mejores directores de todos los tiempos y lo más destacable del cine contemporáneo de autor, el certamen suele ofrecer también películas mudas acompañadas de música en vivo.
En la presente edición sobresale una muestra del cine producido en Oriente Medio, con destacados realizadores como el israelí Amos Gitai, el palestino Elia Suleiman y el iraní Abbas Kiarostami, todos ellos invitados de honor de este año.
Entre las películas de Kiarostami destacan "El sabor de las cerezas" (1997), Palma de Oro en el Festival de Cannes, y "El viento nos llevará" (1999).
El festival muestra también la trilogía compuesta por "Where is the friend's home" (1987), "And life goes on" (1992) y "Through the olive trees" (1994).
Gitai, el más prestigioso realizador israelí, presenta dos de sus mejores trabajos: "Kippur" (2000), una película sobre la guerra de Yom Kippur, y "Kadosh" (1999), cinta donde reflexiona sobre la situación de la mujer en Israel.
Por su parte, el director palestino Elia Suleiman exhibe en Sodankylä "Homage by assassination" (1993), "Crónica de una desaparición " (1996) e "Intervención divina" (2002). EFE Jg/jcb/ah
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