17/06/2007 - 05:56(EST)
(Semblanza) Por Daniela Brik. Colaboradora Jerusalén, 17 Jun (Notimex)- Salam Fayad, el primer ministro en el gobierno palestino de emergencia, es el "niño mimado" de Occidente y de Israel, donde cuenta con una reputación intachable y estrechas relaciones que podrían traducirse en un giro histórico para la región.
Natural de Naplusa (Cisjordania), donde nació en 1952, Fayad entró a la política palestina por primera vez en junio de 2002, cuando fue nombrado ministro de Finanzas por el entonces presidente Yasser Arafat.
Su misión era "limpiar" las finanzas de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y erradicar cualquier indicio de corrupción en el uso del dinero, como su desviación a cuentas privadas de Arafat o para pagar a grupos violentos afiliados a Al Fatah.
El nombramiento le fue impuesto al mítico "rais" palestino por la comunidad internacional, después de que Israel presentara documentación a los estadunidenses y europeos sobre el mal uso que la ANP daba a los fondos de ayuda.
Fayad, que trabajó 14 años en el Banco Mundial y en el Fondo Monetario Internacional -donde fue representante para Palestina hasta 2001-, era el candidato ideal para el cargo, pues contaba con gran reputación en Occidente y no pocas relaciones en los gobiernos donantes, y también en Israel.
Desde entonces, Finanzas ha estado bajo su custodia de forma casi ininterrumpida, pues todos los primeros ministros palestinos han querido contar con él como puente hacia Occidente y como garantía para los donantes.
Como jefe de Finanzas, Fayad ha trabajado por el déficit cero en la administración pública y realizado reformas en la ANP para separar sus finanzas de las de la Organización para la Liberación de Palestina (Arafat solía dirigir una indistintamente de la otra).
También ha aumentado la transparencia al gestionar los pagos a funcionarios y agentes de seguridad a través de cuentas bancarias, y no en mano como se hacía hasta su llegada, lo que generaba un sistema de lealtades personales hacia el que pagaba.
El nuevo primer ministro, que estudió economía en la Universidad Americana de Beirut y se doctoró en la de Austin (Texas) en 1986, es considerado un tecnócrata, si bien en las elecciones de enero de 2006 pasó a la política oficialmente al frente del partido La Tercera Vía.
La pequeña agrupación, que obtuvo dos escaños en el Parlamento, está considerada como uno de los partidos más progresistas y prooccidentales, y de ella forma parte también la veterana política palestina cristiana Hanán Ashrawi.
A pesar de las posturas moderadas y modernistas de Fayad, en febrero de este año el ahora depuesto primer ministro de Hamás, Ismail Haniyeh, le volvió a ofrecer la cartera de Finanzas, que aquel aceptó después de que le fueran garantizadas ciertas condiciones de trabajo.
Ello a pesar de que el mes anterior había sido blanco de un atentado en Ramala, cuando hombres armados -supuestamente islamistas, aunque nunca se llegó a saber la identidad de los atacantes- dispararon contra su coche.
Pero formar parte de un gobierno con Hamás le valió un cierto aislamiento de sus amigos en Israel, con los que trabajaba estrechamente gracias a su libre acceso a este país y a sus fuentes de poder.
Según el diario Haaretz, Israel lo considera "el socio ideal" para un posible acuerdo de paz, y disfruta de una confianza plena entre líderes como la canciller israelí Tzipi Livni o Efraim Sneh, viceministro de Defensa.
"Fayad es el único palestino en cuyas manos Israel está dispuesto a entregar cientos de millones de dólares, en el pleno conocimiento de que el dinero será utilizado únicamente para pagar salarios", decía un artículo de ese prestigioso diario en abril pasado.
Tan bien relacionado está en Israel que, hace dos años, Dov Weissglas, mano derecha del entonces primer ministro Ariel Sharón, lo invitó a la boda de su hija y lo sentó en la misma mesa del jefe del gobierno israelí, con quien departió toda la cena.
Por otro lado, entre los palestinos, su gestión al frente de Finanzas y su integridad política han concedido a Fayad una imagen de persona honrada y apartada de la corrupción, una baza que juega a su favor ahora que tiene que encabezar el gobierno de la ANP.
Le falta, no obstante, el carácter de "combatiente" que los palestinos tanto aprecian en sus líderes -Abbas, por cierto, también carece de esa imagen-, y de un pasado en cárceles israelíes que demuestren por encima de cualquier duda su "lealtad" a la causa palestina, siempre suspicaz a Occidente.
En ese sentido, Fayad podría verse acosado como primer ministro, una misión que requiere mucho más carácter y carisma que la de titular de Finanzas.
La clave de su éxito pasa pues por la ayuda externa, y si Occidente e Israel, que tanto ansiaban un líder palestino como él, le extienden su ayuda incondicionalmente, Fayad podría demostrar a los palestinos que la conciliación es mucho más productiva que la lucha armada.
Medidas como la anulación completa del boicot económico a la ANP o la apertura de pasos en Cisjordania para que la población pueda moverse libremente, son algunas decisiones que la comunidad internacional e Israel podrían tomar para apuntalar la gestión de Fayad y no perder una oportunidad histórica.
Terra/Notimex