Contaminación urbana: la otra cara del ozono

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El "agujero" en la capa de ozono que protege al planeta de las radiaciones solares, es uno de los grandes protagonistas de la investigación medioambiental, pero se presta poca atención al aumento de este gas en la parte de la atmósfera en la cual vivimos y respiramos, lo cual representa un peligro creciente. La contaminación urbana, con altas concentraciones ozónicas, es una fuente creciente de enfermedades oculares y respiratorias.

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El ozono de la atmósfera, cuya molécula la forman tres átomos de oxígeno, actúa como un paraguas situado a miles de metros sobre nuestras cabezas que filtra las radiaciones ultravioletas del Sol, perjudiciales para los seres vivos de la Tierra, ya que destruyen toda forma de vida. Pero este efecto protector se transforma en una acción negativa a medida que este gas se aproxima a la superficie del planeta, a los seres humanos.

Tóxicos que se respiran
La contaminación atmosférica urbana más característica ha pasado a ser el ¿smog fotoquímico¿, con altas concentraciones de ozono perjudicial. El cielo de muchas ciudades mantiene una compleja dinámica fisicoquímica mediante la cual, los gases contaminantes emitidos por los automóviles y maquinarias industriales reaccionan entre sí, originando nuevos contaminantes secundarios, sobre todo ozono troposférico.

La concentración de ozono está disminuyendo en la estratosfera, la región de la atmósfera que se extiende entre los 10-15 hasta los 50 kilómetros de altitud, pero en cambio está aumentando en la troposfera, la parte de la atmósfera que está en contacto con la superficie de la tierra y cuyo espesor oscila entre 15.000 metros sobre el Ecuador y los 10.000 metros sobre los polos.

En los últimos decenios, el fuerte crecimiento en las zonas urbanas ha causado graves problemas de contaminación atmosférica, según explican los científicos.

La máquina urbana de contaminación
Según el experto español José M. Baldasano, del Instituto de Modelización Ambiental y asesor de Naciones Unidas, en materia de medioambiente, la atmósfera de muchas ciudades se ha convertido en un inmenso ¿reactor químico¿ en el que los gases contaminantes emitidos por los automóviles y maquinarias industriales reaccionan, originando nuevos contaminantes secundarios, sobre todo ozono troposférico.

¿Los contaminantes atmosféricos más perjudiciales no son sólo los que emiten las fuentes que los originan, sino los que se forman en la atmósfera debido a las reacciones químicas entre los productos emitidos y los componentes del aire, con la ayuda de la radiación solar, en un proceso fotoquímico¿, señala el experto.

El denominado ¿neblumo¿ (smog fotoquímico) que así se forma en las áreas densamente pobladas de todo el mundo, no sólo produce una reducción de la visibilidad, que aumenta las tasas de accidentes de tráfico, sino que también ocasiona a la población desde irritación ocular hasta enfermedades respiratorias.

Según los expertos, ante el progresivo abandono de combustibles con un alto contenido de azufre y cenizas, cuya combustión es la principal fuente de contaminantes primarios, la contaminación atmosférica urbana más característica ha pasado a ser el ¿smog fotoquímico¿, con altas concentraciones de ozono ¿malo¿.

Terra.com/ EFE

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