JORNALEROS
06/07/2007 - 21:23 (GMT)
José Luis Castillo Dallas, 6 jul (EFE)- Las incesantes lluvias que azotan el norte de Texas se han convertido en un obstáculo para cientos de jornaleros hispanos que buscan ganarse el "pan de cada día" en trabajos eventuales.
Desde hace 45 días, los fuertes aguaceros han dejado al menos 13 víctimas fatales y han ocasionado inundaciones en casi 50 condados en todo Texas.
Además, el número de familias que han perdido sus hogares asciende a 1.000, más del doble de damnificados que en 2005, cuando el huracán "Rita" hizo estragos en la región.
El gobernador Rick Perry ha declarado zona de emergencia a los condados Burnet, Cooke, Coryell, Denton, Grayson, Lampasas y Tarrant.
Con ello se espera que los afectados reciban ayuda por parte del Gobierno federal para sobrevivir mientras regresan a sus hogares.
Pero las lluvias también han sido un elemento negativo para los jornaleros hispanos que pululan en diferentes lugares del norte de Texas y que viven gracias a esos trabajos eventuales que se consiguen cada mañana.
Para Ramiro Díaz, la situación ha empeorado en las últimas dos semanas porque no ha podido llevar a casa los 450 dólares semanales que necesita para mantener a su esposa y tres hijos.
Díaz llegó a Dallas hace dos meses de la frontera, en Brownsville (Texas), con la esperanza de mejorar su estatus económico "pero el destino me ha jugado una mala pasada".
"La semana pasada sólo trabajé dos días y pude conseguir alrededor de 150 dólares. Esta semana sólo he logrado 50 y si sigue así, no sé qué haré", confesó Díaz, carpintero de profesión.
Segundo Neyra, albañil, lleva más de tres años como jornalero eventual, desde que llegó de Chihuahua (México) con las ilusiones de buscar una vida mejor. Con dos hijos universitarios en su país natal, Neyra no puede darse el lujo de no trabajar.
"Un día sin trabajo significa una pérdida significante para mi economía. Ahora, dos semanas sin nada, como sucede ahora, pondría en peligro los estudios de mis hijos y eso no me lo puedo permitir", aseguró Neyra.
Según Javier Arias, presidente de la Asociación de Contratistas Hispanos de Texas, la mayoría de jornaleros depende de los contratistas y subcontratistas de la construcción que llegan a ciertos puntos de la ciudad donde ellos se congregan para que trabajen en diferentes obras que se llevan a cabo en el norte de Texas.
"El problema lógicamente es que cuando llueve, las obras civiles se paralizan y los jornaleros se quedan varados sin trabajar y por ende sin poder llevar el sustento diario. Lamentablemente, la rama de la construcción se rige por el clima imperante", dijo Arias.
Agregó que las lluvias aumentan el peligro que existe en obras donde hay conductos de electricidad que pueden poner en riesgo la vida de los trabajadores, especialmente los jornaleros que desconocen los pormenores de cada oficio.
Mario Cuba, natural de San Salvador (El Salvador) es contratista en una obra de remodelación en el norte de Dallas. Cada día desde hace tres meses recoge al menos 10 jornaleros para que realicen diferentes labores de construcción.
"Pero desde que empezaron las lluvias somos sólo dos los que estamos haciendo trabajos pequeños para no perder el contrato de la obra. A veces, los dueños no entienden que el clima impide el proceso de culminación porque ellos tienen una fecha de entrega establecida", subrayó Cuba.
De acuerdo con el Servicio de Meteorología Nacional, la lluvia cesará en el norte de Texas la próxima semana.
De ser así, Cuba, al igual que los cientos de jornaleros que esperan cada mañana el trabajo diario, podrán ver el futuro con mayor optimismo.
"Aquí todos perdemos con lluvia y todos ganamos sin lluvia. El jornalero, el subcontratista, el contratista y hasta el vendedor ambulante que nos vende el refrigerio", finalizó Cuba. EFE jlc/ma
Terra/EFE