América Latina
20/08/2007 - 11:31 (GMT)
A cuatro días del terremoto en el suroeste de Perú, los rescatistas coincidieron en que es "poco probable" el hallazgo de sobrevivientes, suspendieron las tareas de rescate de víctimas, y dijeron que la remoción de escombros sólo servirá para limpiar las ruinas y encontrar otros cuerpos.
"Hemos concluido la labor de rescate de víctimas, estamos en la labor de recuperación de cadáveres", afirmó a la AP, el comandante de bomberos, Jorge Vera, jefe del operativo de rescate.
Explicó que en la iglesia "San Clemente" donde únicamente quedaron en pie las dos torres principales de la fachada terminó la tarea de rescate de 135 cuerpos que quedaron atrapados cuando colapsó toda la estructura. Se calcula que en ese lugar estaban presentes unas 300 personas que asistieron a una misa de aniversario funerario.
Hizo un llamado a empresas especializadas en demolición de estructuras para que provean los equipos necesarios para encontrar otros cadáveres que todavía están sepultados entre toneladas de escombros, en edificios con riesgo de colapsar completamente como el del hotel Embassy donde se calcula que existen "no más de seis cadáveres".
Rafael Loza, miembro del equipo de rescate peruano SUNAT y responsable de realizar búsquedas electrónicas con una cámara especial, dijo a la AP que "no hay esperanzas de encontrar vivo a nadie. El impacto ha sido muy fuerte y muy rápido y la falla de las estructuras ha sido grande, al haber esa mala combinación la persona muere instantáneamente".
Explicó que en el caso de Pisco, a unos 200 kilómetros al sur de Lima, la mayoría de estructuras colapsadas eran de adobe y que ese material se hace polvo al desplomarse. Se estima que en esta ciudad se registraron unas 300 de las más de 500 víctimas fatales del terremoto del miércoles.
"Si no mueren por aplastamiento, otro problema es que no quedan muchos espacios donde la gente pueda estar atrapado respirando, aspira solo polvo y se muere", dijo Loza.
La remoción de los escombros ha provocado una intensa polvareda, que ha acentuado los problemas respiratorios en muchos de los damnificados.
"Toda gente que se encuentra con vida dentro de una estructura colapsada es por un milagro", afirmó el rescatista.
Con la búsqueda electrónica localizaron en el Hotel Embassy cuatro cadáveres que deberán ser recuperados.
Edmundo Delgado Ramírez del grupo Topos de Tlatelolco de México, que surgió a raíz del terremoto de 1985 en México y que trabajó en el tsunami del 2004, afirmó que las personas "tenemos un promedio de 10 días sin tomar agua (para sobrevivir) y se podría lograr encontrar a alguien en ese tiempo, pero en las condiciones actuales es muy poco probable".
Para Marianela Gómez de la Fuerza de Tarea Humanitaria de Venezuela, la búsqueda de personas "está ya en su fase terminal y ahora empieza otra etapa de atención a los damnificados.
El informe oficial de la tragedia detalló que hasta el momento se han registrado 540 muertos y 1.500 heridos.
El presidente Alan García dijo que el número de víctimas se incrementará a medida que se remuevan todos los escombros.
Sobre la ayuda humanitaria, el mandatario precisó que en 208 vuelos se han transportado 600 toneladas de alimentos, vituallas, agua y medicinas, provenientes de Perú y de países como España, Colombia, Venezuela y Estados Unidos.
Reiteró su promesa de que "nadie morirá de hambre ni de sed" y añadió que 2.500 efectivos de todas las ramas de las fuerzas armadas y policía están velando por la seguridad ciudadana ante intentos de saqueos y posibles brotes de delincuencia.
Pero en las zonas rurales de Pisco, las familias se quejan por falta de ayuda y reclaman que solo llega a áreas urbanas.
Teresa Casavilca, de 40 años y que lleva a su hijo de un año cargado en la espalda, llegó de la zona de Juan Deaboleje, en las afueras de Pisco, para buscar algo de alimento.
"Acá en el centro llega todo pero en el campo no tenemos nada, hay hambre allá. Mi hijo llora toda la noche por el frío porque dormimos a la intemperie y solo le doy el seno (de amamantar) que ya ni tengo", afirmó Casavilca.
"Los aviones pasan y pasan a cada rato con ayuda de afuera, toda esa ayuda dónde se queda, a nosotros no nos llegada", afirmó.
Terra/AP