Incidente
11/10/2007 - 07:12 (GMT)El inmigrante indonesio Raymond Soeoth dijo que aguardaba la deportación en un centro de detención de inmigrantes, cuando cuatro oficiales irrumpieron en su celda, le quitaron a la fuerza los pantalones y lo sujetaron para inyectarle drogas antipsicóticas.
Soeoth, ayudante de un sacerdote y conductor de taxi que nunca ha padecido problemas psicológicos, sufrió mareos, paranoia e insomnio durante dos días hasta que pasó el efecto de la medicación, según él.
Sus abogados y los de otro inmigrante presentaron una moción en la corte federal de Los Angeles el martes para exhortar al juez a que prohiba las sedaciones forzadas luego de enterarse de que otro inmigrante a deportar presuntamente recibió la inyección de drogas antipsicóticas en una cárcel de Santa Ana hace dos semanas.
Esta moción forma parte de una demanda anterior, según la cual esta práctica puede constituir una forma de tortura y viola tanto la Carta de Derechos como la ley federal con respecto al tratamiento médico de detenidos.
"Yo había escuchado rumores de que las personas pueden ser deportadas y les dan una inyección, pero ahora me ha sucedido a mí. No puedo creerlo, pero me lo hicieron a mí", dijo Soeoth en una entrevista telefónica mientras aguardaba pasajeros en el Aeropuerto Internacional de Los Angeles. "Me trataron como a un criminal. Cuento con mis amigos en la iglesia y rezamos por ellos para que no se lo hagan a otros".
Soeoth huyó de Indonesia en 1999 y pidió asilo político en Estados Unidos. La solicitud fue rechazada en el 2004 y la posterior apelación está en proceso.
El mes pasado, testimonios ante el Senado revelaron que 56 deportados recibieron drogas psicotrópicas a lo largo de un período de siete meses entre el 1 de octubre de 2006 y el 30 de abril de 2007. Entre ellos, 33 no tenían historia clínica de problemas psicológicos, pero los medicaron debido a su "conducta combativa", dijo Julie Myers, subsecretaria de seguridad interior para la agencia de Inmigración y Aduanas (ICE).
En casos de deportación, se recurre a drogas durante emergencias extremas, dijo Myers. Cuando no hay una emergencia, las normas de la ICE prohiben medicar a un deportado sin orden judicial, aseguró.
La historia clínica de Soeoth revela que le dieron una inyección de Haldol y Cogentin, un medicamento que se suministra con la droga antipsicótica para reducir los espasmos faciales que puede provocar, dijo su abogado Ahilan Arulanantham, a la Asociación Estadounidense de Libertades Cívicas (ACLU).
"No tiene un prontuario de violencia de ningún tipo, ninguna clase de problemas disciplinarios", dijo Arulanantham, y añadió que la ACLU no ha podido conocer las identidades de otros deportados supuestamente sometidos a la sedación forzosa. "Lo que hicieron es muy, muy peligroso".
"Consideramos la sedación médica un último recurso, y se la emplea raramente", dijo Loru Haley, vocera de la ICE.
El otro demandante, Amadou Lamine Diouf, alega que a la fuerza le inyectaron fármacos psicotrópicos en el pasillo de un avión en el Aeropuerto Internacional de Los Angeles en que sería deportado a su país natal, Senegal.
Diouf afirma que los agentes que lo escoltaban le aplicaron la inyección cuando solicitó hablar con el piloto para comunicarle que un juez había demorado temporalmente su deportación.
Diouf fue sometido al proceso de deportación por el vencimiento de su visa de estudiante.
El piloto ordenó que Diouf y los agentes del ICE abandonaran la aeronave después de forcejear en los pasillos. Diouf se sintió muy somnoliento y mareado, además de que se le entumecieron las piernas al grado de que no podía caminar, según los documentos judiciales.
Terra USA/AP
