Escándalo
11/10/2007 -San Diego (California)- El fiscal de San Diego, Michael Aguirre, famoso por su combate a la corrupción, se encuentra en medio de un escándalo por aceptar contribuciones de campaña por parte de miembros de su oficina que luego recibieron aumentos de sueldo.
Aguirre insistió en que no hubo actos inapropiados, debido a que interpreta que pese a que las regulaciones municipales prohíben solicitar o recibir contribuciones, ellas no son más importantes que leyes federales que dan a empleados expresión en el área política al hacer donaciones para la persona de sus preferencias.
En conferencia de prensa ayer, Aguirre dijo que nunca pidió las contribuciones, lo que fue confirmado por sus empleados, y criticó al San Diego Union-Tribune por publicar un editorial, al que calificó de inexacto y engañoso, en el que se dió a conocer el caso.
De acuerdo con el editorial, en junio pasado seis empleados hicieron contribuciones por un total de 1.290 dólares a la campaña de Aguirre para reelegirse en 2008, y luego recibieron aumentos de sueldo cercanos o superiores a los 10.000 dólares en sus percepciones, todas mayores a los 110.000 dólares anuales.
Pese a que las ordenanzas municipales no consideran sanciones penales, los castigos contemplados incluyen la posibilidad de tener que renunciar al puesto.
Funcionarios del Partido Republicano en el condado de San Diego, uno de los tradicionales enemigos políticos del hispano, han sometido una queja pidiendo que la Comisión de Ética investigue las acusaciones contra Aguirre.
La trayectoria del fiscal hispano ha estado marcada por su estilo polémico que en numerosas ocasiones lo ha enfrentado a varios alcaldes de San Diego en asuntos que van desde el escándalo del fondo de pensiones, la construcción de un nuevo estadio y más recientemente, el caso de un deslave que dañó costosas viviendas en La Jolla.
Terra USA/EFE
