Internacional
12/10/2007 20:24 (GMT)
Por Irene Klotz
CABO CAÑAVERAL, EEUU (Reuters) - Una cápsula rusa con una nueva tripulación para la Estación Espacial Internacional y el primer astronauta de Malasia arribaron el viernes al puesto en órbita, mientras las dos naves navegaban 357 kilómetros sobre la Tierra.
La nave Soyuz, que despegó el miércoles desde el Cosmódromo Baikonur en Kazajistán, llegó a la estación a las 10:50 a.m. hora del este de Estados Unidos (1450 GMT).
Unos 90 minutos más tarde, las compuertas entre las dos embarcaciones se abrieron y Peggy Whitson, de la NASA, el cosmonauta Yuri Malenchenko y Sheikh Muszaphar Shukor, un cirujano ortopédico de Malasia, flotaron a bordo.
"Bueno, hola," dijo a través de un traductor uno de los dos cosmonautas rusos que actualmente están estacionados en el puesto. "Bienvenidos a bordo."
Whitson y Malenchenko, que han vivido en la estación previamente, estaban a punto de convertirse en la tripulación número 16 del puesto y Whitson en su primera comandante mujer.
El primero de su nación en volar en el espacio, Shukor permanecerá a bordo de la estación durante ocho días para conducir investigaciones médicas mientras Whitson y Malenchenko aprenden sobre operaciones de la estación de la tripulación anterior.
"Me siento muy bien," dijo Shukor en un informe televisado con funcionarios e invitados reunidos en el Centro de Control de la Misión Rusa fuera de Moscú. "Tengo un montón de amigos estadounidenses y rusos a bordo."
El vuelo de Shukor es parte de un acuerdo comercial que Rusia firmó para vender aviones a Malasia. Volverá a la Tierra el 21 de octubre con el comandante de la estación saliente, Fyodor Yurchikhin, y el ingeniero del vuelo Oleg Kotov.
La estación, un proyecto de 16 naciones con un valor de 100.000 millones de dólares, tiene poco más del 60 por ciento de la construcción terminada, aunque aún faltan algunas de las partes más complejas.
En diciembre y en el 2008 se instalarán módulos de laboratorio de agencias espaciales europeas y japonesas, al igual que una mano robótica para el brazo del robot de la estación construida en Canadá.
Terra/Reuters