El superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha, dio orden de impedir la entrada al principal campus del país, lo que provocó incidentes entre familiares de estudiantes y las fuerzas de orden público que desde hoy sellan el acceso a Río Piedras.
La medida del Ejecutivo de impedir la entrada al principal recinto universitario de la isla se produce después de que los estudiantes acordaran ayer en asamblea mantener la protesta de manera indefinida, a pesar del temor expresado por algunos participantes de posible pérdida del curso académico.
La Policía reforzó con decenas de unidades el acceso al campus de Río Piedras ante el temor de incidentes provocados por parte de estudiantes y representantes sindicales, desencadenada por el fin de la exención de matrícula para algunos colectivos.
Unidades de la Policía irrumpieron de madrugada ante las puertas de la Universidad, lo que provocó que los estudiantes acusaran a las fuerzas del orden de tratar de violar el estatuto de "no confrontación", acuerdo no escrito entre las partes para evitar incidentes violentos.
Los estudiantes culminaron la asamblea de ayer con una marcha que frente al Capitolio, sede del Legislativo, donde retiraron una bandera estadounidense que luego pisotearon algunos de los participantes en la protesta.
Prensa y comentaristas subrayan hoy que esa acción da por vez primera un matiz político a la huelga, a la que han mostrado su apoyo algunos líderes sindicales.
El presidente de la Universidad de Puerto Rico, José Ramón de la Torre, señaló a través de un comunicado, tras conocer que se mantendrá de forma indefinida la huelga, que protegerá al primer centro docente del país, aunque sin aclarar en qué consisten sus palabras.
"Al pueblo de Puerto Rico le informo de que adoptaremos todas las medidas que sean necesarias para proteger los cimientos de nuestra Universidad y devolverle los principios democráticos que siempre la han caracterizado", sostuvo De la Torre.
La presidenta de la Junta de Síndicos -órgano rector de la Universidad-, Ygrí Rivera, lamentó que la decisión de continuar la huelga se tomase sin contar con una gran parte de los estudiantes matriculados en la Universidad de Puerto Rico.
El propio gobernador, Luis Fortuño, se pronunció sobre el conflicto universitario para señalar que espera un acuerdo lo antes posible.
"Mi preocupación principal son los estudiantes que tienen que graduarse", dijo Fortuño, después de subrayar las, en su opinión, diferencias internas que existen dentro del colectivo de estudiantes.
Durante la jornada de hoy están previstas reuniones por separado del Comité Negociador Nacional por parte de los estudiantes y de la Junta de Síndicos.
Los estudiantes contaron hoy con el apoyo del dramaturgo puertorriqueño Roberto Ramos-Perea, que catalogó de atropello la postura de la dirección del centro universitario, que cuenta con el beneplácito, según dijo, del Gobierno "dictatorial" del anexionista Luis Fortuño.
La causa estudiantil también tuvo el respaldo del cantante puertorriqueño Residente, líder principal del grupo Calle 13, que se presentó ante las puertas de la Universidad, donde recordó que los alumnos "no están solos" en su lucha y que tienen el respaldo de toda la clase artística del país.
Fuentes de la dirección de la Universidad informaron ayer de que cada día que pasa tiene un coste para el recinto de Río Piedras de San Juan -el principal- de cerca de un millón de dólares.
El límite de aumento de matrícula a un 4 por ciento que exigen los estudiantes y la no participación de la Universidad en el proyecto de las llamadas Alianzas Público Privadas que promueve el Ejecutivo son los principales escollos para alcanzar un acuerdo definitivo. EFE arm/cs (fotos)

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