En diálogo telefónico con Efe desde Sandoná, en el departamento de Nariño, frontera con Ecuador, el denominado "caminante por la paz" hizo votos por que se cumpla la anunciada liberación de su hijo, el sargento Pablo Emilio Moncayo, y la del soldado Josué Daniel Calvo.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron en meses pasados su disposición de poner en libertad a estos dos rehenes y de entregar los restos de Julián Ernesto Guevara, mayor de la policía que murió en cautiverio en la selva en 2006 tras ocho años de secuestro.
Un comando de las FARC hizo cautivo en la noche del lunes a Cuéllar, quien fue encontrado este martes degollado, según aseguró el presidente Álvaro Uribe, que responsabilizó a ese grupo rebelde de la muerte del político, secuestrado en cinco ocasiones por la misma guerrilla.
"Estamos, con mi familia, muy tristes por la noticia de la muerte del gobernador del Caquetá", indicó Moncayo, quien agregó que enviaba una "voz de solidaridad para la familia del sacrificado político "y para todos los habitantes del Caquetá y todos aquellos que tienen familiares secuestrados".
Detalló que él no pensó que se fuera a producir ese desenlace fatal y agregó: "Estamos haciendo oración por esa familia, que debe estar sumida en un profundo dolor".
Apuntó que esta situación le hace pensar, una vez más, que el Gobierno colombiano "debe buscar acuerdos humanitarios para que todos los seres queridos de las familias que están lejos, privados de la libertad, vuelvan a sus hogares".
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, que había ordenado el rescate militar de Cuéllar, aseguró hoy en una alocución televisada y radiada que los altos mandos de la fuerza pública le explicaron que, ante la persecución a que fueron sometidos y para evitar los disparos, los insurgentes "procedieron a degollar al gobernador".
Moncayo, en cuanto a si este caso puede afectar la liberación de su hijo, dijo que esperaba "que en enero se vuelvan a reanudar las gestiones".
En todo caso, explicó que lo que había ocurrido en las últimas horas también lo hace señalar que los rescates militares no son la vía indicada para que los secuestrados regresen con sus familias.
"Ahora y siempre he estado en contra de ese proceder (el rescate militar); lo que hay que hacer es buscar otros caminos, los acuerdos humanitarios", sentenció Moncayo.
Con voz entrecortada, el "caminante por la paz", llamado así por las marchas que ha hecho por todo el país para pedir la liberación de su hijo, señaló que su única esperanza es que "en enero todo se pueda dar".
Las condiciones impuestas tanto por los insurgentes como por el Gobierno para las liberaciones de los dos militares secuestrados han impedido concretarlas hasta ahora, aunque el proceso se ha reactivado en las últimas semanas.
Por su lado, Claudia Llano, de la Fundación País Libre, dijo a periodistas que el de Cuéllar "no es el único crimen contra los políticos regionales".
Explicó que también son víctimas de las FARC concejales, diputados regionales y otros líderes políticos.
El gobernador de Cundinamarca (del que Bogotá es capital), Andrés González, condenó el hecho, y expresó sentimientos de dolor por la forma como se terminó la vida de un hombre que le sirvió a su departamento.
Entre tanto, el presidente del Polo Democrático Alternativo (PDA, izquierda), Jaime Dussán, pidió a las autoridades una "investigación exhaustiva" y reclamó la "condena inmediata de los autores de este lamentable suceso que enluta a todo el país". EFE ocm/jgh/pa

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