HEADER MARKUPS

Patagonia Rising: la batalla por preservar el agua en Chile

Comentários0
El documental Patagonia Rising ofrece imágenes de la imponente belleza de la región.
El documental Patagonia Rising ofrece imágenes de la imponente belleza de la región. (Patagonia Rising)

En los años 90, durante un viaje sin pretensiones a la Patagonia Chilena, el director californiano Brian Lilla descubrió un paisaje y un pueblo que describió como “completamente mágicos”. Nunca se imaginó que casi dos décadas más tarde volvería al mismo lugar a documentar una disputa que muchos ambientalistas consideraran un cuento de horror contemporáneo.

El documental Patagonia Rising ofrece imágenes de la imponente belleza de la región de la Patagonia, en Chile, así como de la tranquila vida de sus habitantes. Sin embargo, el tema de la cinta va mucho allá de estos relatos. Lilla volvió a suelo chileno para acompañar la polémica generada por el proyecto HidroAysén –la propuesta de construcción de cinco represas hidroeléctricas sobre dos de los ríos más puros del mundo: Baker y Pascua, ambos en el sur de Chile.

La disputa empezó en 2007, cuando el proyecto fue presentando por Endesa, una compañía multinacional de electricidad. Mientras los sectores gubernamentales analizaban la propuesta, activistas, habitantes locales y Brian Lilla con su equipo preparaban sus argumentos para entrar en la lucha contra la aprobación de la construcción de las represas.

El 8 de mayo de 2011 el documental Patagonia Rising fue exhibido por primera vez en Chile. El 9 del mismo mes, la construcción de las represas fue aprobada por el gobierno. Sin embargo, debido a la gran cantidad de protestas de los ciudadanos chilenos, el proyecto fue puesto en espera hasta el año 2012. Sin embargo, pese al rechazo de más de 74% de la población chilena, en abril de este año la Suprema Corte de Chile aprobó la propuesta.

“La lucha está lejos de terminar”, afirma optimista Lilla, quien concedió una entrevista exclusiva a Terra. El director, gran opositor del proyecto, sigue divulgando su documental por el mundo en un proceso que califica como “una montaña rusa emocional”, pero que tiene como objetivo una causa mayor: salvar la riqueza naturar de la Patagonia.

¿Qué lleva a un californiano a investigar sobre una polémica ambiental de América del Sur?

Dirigir Patagonia Rising fue una oportunidad para demostrar que los impactos de las represas son problemas mundiales. No hay cómo discutir que éstas proporcionan energía a bajo costo y promueven el almacenamiento de agua, pero en la búsqueda de desarrollo por energía y consumo, los seres humanos son completamente miopes cuando se trata de las grandes represas.

Me llevó tiempo darme cuenta que los ríos son las arterias de las cuales los seres humanos y miles de especies más dependemos. La creación de represas es como un lento suicidio que pasa desapercibido. Además de los proyectos para la construcción de las represas en Patagonia, hay otros miles siendo aprobados en todo el mundo.

Si queremos mantener nuestro lugar en este planeta, tenemos que reconsiderar nuestra relación con el agua y repensar cómo tratarla. Si los países en desarrollo como Chile deciden no construirlas, estamos un paso más hacia un futuro sostenible. Además, ¿quién no quiere ir a la Patagonia a filmar una película?

¿Cuál fue el hallazgo más significativo durante el rodaje de la película?

El 90% de los derechos del agua de Chile fueron vendidos durante la dictadura de Pinochet y ahora están controladas por grandes empresas españolas e italianas. El hecho de que Chile no posea los derechos de su agua todavía me desconcierta.

¿Cómo recibieron los habitantes de Patagonia el rodaje de la película? ¿Ellos sabían de la construcción de las cinco represas hidroeléctricas en sus tierras y del impacto que podría causar?

Todos, excepto HidroAysén, fueron muy amables. Desde los gauchos en Patagonia hasta los científicos y el sector empresarial en Santiago, los chilenos están bastante informados sobre la propuesta de la construcción de las represas. Desafortunadamente, HidroAysén contrató la empresa de comunicación estadounidense Burson-Marsteller para crear publicidad engañosa sobre el proyecto. Así que muchas informaciones erróneas fueron divulgadas.

¿Cuál fue el reto más grande durante el rodaje? ¿Se sintió amenazado por políticos u otras personas involucradas en el conflicto?

El mayor desafío en la filmación de Patagonia Rising fue conseguir una entrevista con el director general de la HidroAysén. Teníamos un límite de tiempo para el rodaje de la película y la empresa rechazó más de una docena de solicitudes para participar del documental.

Logramos el encuentro con el representante de la empresa tres horas antes de nuestro vuelo de regreso a California. Tres meses después de la entrevista, el departamento legal de HidroAysén me envió una carta afirmando que "si Patagonia Rising repercutía negativamente en la decisión de la construcción de las represas, Brian Lilla será considerado el responsable". Lo cual me pareció un elogio.

¿Cree que su documental ayudó a que por mucho tiempo el proyecto no hubiera sido aprobado?

Existe una posibilidad de que Patagonia Rising esté afectando la toma de decisiones en Chile. Cuando el documental fue presentado por primera vez en ese país, el senador, Antonio Horvath, lo vio y pidió que lo exhibieran ante el Senado chileno. Esto era lo que se esperábamos de la película.

En abril de 2012 de la Suprema Corte de Chile aprobó el proyecto de HidroAysén para la construcción de las represas. ¿Cómo recibió la noticia? ¿Cree que todavía hay algo que pueda hacer para cambiar esta situación?

La lucha está lejos de terminar. A veces me siento en una montaña rusa emocional con las decisiones se toman. Finalmente llegué al punto de decir: “Que se jodan, sólo seguiré promoviendo el documental teniendo fe que en ayudará”. Hay muchas organizaciones bien informadas en Chile y en otros países que continúan revelando soluciones sostenibles para las necesidades futuras de energía de Chile. Todavía aún siento que Patagonia Rising puede hacer una diferencia al exponer éstas soluciones.

Pese a que usted muestra los dos lados de la historia (la visión de la empresa y la opinión de la comunidad local), es evidente que se opone a la construcción de las represas hidroeléctricas. ¿Esto fue intencional?

Trato de ser objetivo en todos los documentales que dirijo. No obstante, siempre es claro que tengo una opinión. En Patagonia Rising, fue bastante intencional mostrar mi punto de vista en contra de la construcción de las represas de HidroAysén. Sin embargo, era importante dar voz a los empresarios, sin esto sería apenas otra película publicitaria para el medioambiente.

No me veo como un ecologista, sino como un ser humano que está bastante asustado con el futuro de los recursos hídricos de nuestro planeta. Cada vez que hago un documental, mi propósito es que el público salga con ganas de debatir. Es a través del diálogo que nos convertimos en pensadores críticos.

Mi mayor esperanza es que la gente vea la película y repiense su relación con el agua y la energía. Como director de cine californiano, tuve que ser muy cuidadoso de no introducir un punto de vista estadounidense sobre el debate en Chile. La última cosa que los chilenos quieren es un montón de americanos diciéndoles lo que deben o no deben hacer. La última vez que hicimos esto, terminó en una dictadura que duró 20 años.

Grandes personalidades como Al Gore y Leonardo DiCaprio ya produjeron documentales para alertar la población sobre temas ambientales. En su opinión, ¿cuál es el papel de la industria cinematográfica en esta problemática?

La industria del cine tiene un gran impacto cuando envía mensajes al público. James Cameron (director de cine estadounidense conocido por películas como Avatar y Terminator 2) hizo una declaración pública contra la construcción de represas hidroeléctricas en Amazonía, Brasil. Siempre quedo impresionado cuándo la industria cinematográfica utiliza su influencia para respaldar una buena causa. Me encantaría que alguien en Hollywood hablara sobre la campaña contra la construcción de represas en la Patagonia.

¿Cuál es su próximo plan?

Mi plan ahora es trabajar con nuestros distribuidores para asegurar que Patagonia Rising alcance la mayor audiencia posible. No tiene sentido hacer una película a menos que la población la vea. Filmar una película es un reto, exhibirla es otro. Llevé muchos golpes personales y profesionales para conseguir producir este documental. Al final, prefiero arrepentirme de algo que hice y no de algo que no he hecho.

Por Jaqueline Sordi

Terra - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización.