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 Unas elecciones en Turquía claves para la solución del conflicto kurdo
7 de Junio de 2011 07:11

Andrés Mourenza Diyarbakir (Turquía), 7 jun (EFE)- El futuro de la cuestión kurda dependerá del resultado de las elecciones del próximo 12 de junio en Turquía, que reflejarán el poder de cada fuerza política para afrontar las negociaciones para cerrar el conflicto más grave en el país que ha dejado unos 45.000 muertos desde 1984.

"¡Ey, primer ministro! Si quieres poder presentarte ante el pueblo (kurdo), deberás (...) darnos autonomía y aceptar un sistema federal", dijo en uno de sus mítines electorales la candidata kurda y Premio Sajarov Leyla Zana.

Estas palabras, por las que hace una década un político podría haber sido encarcelado, reflejan la confianza en sí mismos que han adquirido los nacionalistas kurdos.

Todas las encuestas coinciden en que su Partido de la Paz y la Democracia (BDP) -que concurre con candidatos independientes para sortear la barrera electoral del 10 % a nivel nacional- superará la veintena de diputados logrados en las elecciones de 2007 y les otorgan una horquilla de entre 22 y 30 escaños en el Parlamento.

Esto los convierte en una fuerza indispensable a la hora de pactar eventuales reformas constitucionales, para las que es necesario el apoyo de dos tercios del Parlamento.

"En Turquía, ningún partido que se aleje de los kurdos puede ganar unas elecciones, porque somos un potencial de votantes demasiado grande", explica a Efe Naci Sapan, director del diario "Özgür Haber" de Diyarbakir, la principal ciudad kurda.

Eso ocurre con el principal partido opositor, el Partido Republicano del Pueblo (CHP, centroizquierda) que, por su tradicional defensa del nacionalismo turco, cuenta con apenas el 10 % del voto kurdo.

Diferente es la previsión para el gobernante Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP, islamista moderado), que en los últimos años ha logrado atraer el voto más conservador de esta región fuertemente tradicionalista.

"Desde 2002, el AKP se ha acercado a los kurdos con un mensaje más abierto; pero si no lleva a cabo reformas, se alejarán de él como lo hicieron de los anteriores partidos conservadores", considera Sapan.

La imagen del AKP ha caído relativamente entre los kurdos en el último año y medio, debido a la encarcelamiento de centenares de activistas y a la ilegalización del partido predecesor del BDP.

De ahí que sea indispensable establecer de nuevo el diálogo con los nacionalistas kurdos y poner solución al conflicto con el grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Su líder, Abdula Öcalan -encarcelado de por vida en la isla-prisión de Imrali-, amenazó con que, tras los comicios, "o se alcanza un acuerdo histórico o habrá guerra".

De hecho, el PKK ha irrumpido en la campaña electoral con ataques a las fuerzas de seguridad, incluido un atentado contra el convoy de policías que escoltaba al primer ministro Recep Tayyip Erdogan.

"Öcalan y el Estado ya están negociando y además lo están haciendo sobre temas importantes", afirma Sapan, quien asegura tener pruebas fehacientes de que este diálogo se está produciendo.

"Por otra parte, es natural que se reúnan. Öcalan tiene una gran influencia sobre todos los kurdos y le obedecen", añade.

La relación del BDP con el PKK es ambigua: mientras sus diputados en el Parlamento de Ankara aseguran oponerse a la violencia, sus representantes locales homenajean a los "mártires" de la guerrilla, por lo que sus miembros son periódicamente juzgados por "apología del terrorismo".

Pero el poder de los nacionalistas kurdos en el este del país es innegable y su influencia en el Parlamento de Ankara se consolida a cada elección.

"Su organización se basa mucho en el modo de trabajo de los antiguos partidos comunistas. Van casa por casa hablando con la gente, tienen comités de barrio, de estudiantes, de mujeres y en los lugares de trabajo. Son los dueños de la calle", explicó Sapan.

"No es la coerción -de la que les acusa Erdogan- la que les da votos, sino un trabajo de persuasión y la defensa de la identidad kurda", asegura.

Sin embargo, en el seno del PKK hay una división entre los partidarios de un acuerdo con el Estado turco y aquellos partidarios de continuar la lucha armada.

En 2009, un dirigente del PKK en Irak reconoció a Efe que es "difícil" para la dirección controlar a los militantes dentro de Turquía, que a veces actúan de forma autónoma.

"Los casos de España, Irlanda o Sudáfrica nos muestran que no es posible solucionar este tipo de conflictos al cien por cien. Siempre quedará un grupo marginal que se opondrá a la solución", opina Sapan. EFE amu/rs/mcd/lab

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