
A principios de noviembre, una española de 53 años de edad decidió quitarse la vida arrojándose de su balcón después de que sería desalojada de su hogar, reapropiado por el banco. La muerte de la vasca Amaia Egaña fue el tercer caso de suicidio registrado en un mes en España debido a los desahucios - 400 mil desde 2008 -, motivados por la recesión y la caída del mercado inmobiliario. El trágico episodio fue también una muestra de la inhabilidad de los gobernantes frente a un panorama que se expande cada vez más rápido.
Las calamitosas consecuencias de la crisis económica azotaron toda Europa en 2012. Según un informe de la Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea (UE), la tasa de desempleo en la eurozona alcanzó su máximo histórico al llegar al 11,6% en octubre. En los 17 países que conforman la zona del euro, 26 millones de personas están desempleadas. Los más afectados son justamente España, con 28,5%, y Grecia, con 25,1%.
Portugal, que como Grecia aceptó un rescate de la UE en 2011, también encabeza la lista de preocupaciones de la comunidad. El país luso enfrenta su peor recesión desde 1970 y posee la tercera tasa de desempleo más alta, con 15,7%. Su Producto Interno Bruto (PIB) es el segundo más bajo de Europa occidental.
Para contener el déficit público, los gobiernos de España, Portugal y Grecia han tomado medidas de austeridad criticadas por expertos, como Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, pero defendidas con contundencia por otras personalidades como la canciller alemana Angela Merkel, quien tiene un papel fundamental en el proceso de mediación de la crisis y estableció el Pacto Fiscal como condición para la ayuda.
Entre las medidas de austeridad están los recortes en los gastos en pensiones, sueldos del sector público, educación y salud. En Grecia se disminuyeron los sueldos y las jubilaciones entre un 40 y 50% desde 2010, y en Irlanda, entre 20 y 30%. En España, la mayoría de los ahorros de las arcas del Estado fueron destinados a pagar las tasas de interés más altas de la deuda nacional, ampliada por la restructuración de los bancos con dinero público tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. La crisis también afectó al diario en español más leído del mundo, El País. El periódico anunció el despido del 30% de sus empleados, un recorte salarial de 15% para los que se quedan y la cancelación de suplementos regionales.
El inconformismo con la solución presentada por los gobernantes dio lugar a protestas históricas en el continente. El 14 de noviembre, los países de la Península Ibérica e Italia se unieron en una manifestación que movilizó a millones de personas. En España, los sindicatos clasificaron la huelga general como “un éxito” y estimaron que cerca de 10 millones de trabajadores salieron a las calles. El transporte público sufrió interrupciones, mientras que escuelas, tiendas, fábricas y aeropuertos cerraron – más de 600 vuelos fueron cancelados en España mientras que la línea portuguesa TAP abortó 45% de los suyos. Aunque en menor número, trabajadores de Grecia, Francia, Chipre, Malta y Alemania también expresaron su insatisfacción.
Para algunos economistas, el pánico que dominaba los mercados financieros parece haber disminuido, pero la crisis está lejos de ser superada. Durante un foro de economía llevado a cabo en Hamburgo, expertos como el ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble, afirmaron que los países del sur de Europa han avanzado, pero creen que la supervivencia de la eurozona depende de su nivel de competitividad en el futuro.
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Las calamitosas consecuencias de la crisis económica azotaron toda Europa en 2012. Según un informe de la Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea (UE), la tasa de desempleo en la eurozona alcanzó su máximo histórico al llegar al 11,6% en octubre.
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En marzo, los países de la Unión Europa firmaron un tratado de austeridad fiscal.
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Las naciones integrantes de la comunidad, excepto Reino Unido y la República Checa, acordaron en Bruselas establecer en la eurozona normas presupuestarias más estrictas para combatir la crisis.
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En los 17 países que conforman la zona del euro, 26 millones de personas están desempleadas. Los más afectados son justamente España, con 28,5%, y Grecia, con 25,1%.
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En mayo se desataron protestas tras el anuncio de medidas contra la crisis en España, divulgadas por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
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Entre las decisiones se encontraban los recortes de 10.000 millones de euros en los presupuestos de Educación y Salud y la nacionalización del banco Bankia.
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En España, la mayoría de los ahorros de las arcas del Estado fueron destinados a pagar las tasas de interés más altas de la deuda nacional, ampliada por la restructuración de los bancos con dinero público tras el estallido de la burbuja inmobiliaria.
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El 14 de noviembre, los países de la Península Ibérica e Italia se unieron en una manifestación que movilizó a millones de personas.
Foto: AFP
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Entre las medidas de austeridad están los recortes en los gastos en pensiones, sueldos del sector público, educación y salud. En Grecia se disminuyeron los sueldos y las jubilaciones entre un 40 y 50% desde 2010, y en Irlanda, entre 20 y 30%.
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El transporte público sufrió interrupciones, mientras que escuelas, tiendas, fábricas y aeropuertos cerraron más de 600 vuelos fueron cancelados en España mientras que la línea portuguesa TAP abortó 45% de los suyos.
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Aunque en menor número, trabajadores de Grecia, Francia, Chipre, Malta y Alemania también expresaron su insatisfacción.
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En España, los sindicatos clasificaron la huelga general como un éxito y estimaron que cerca de 10 millones de trabajadores salieron a las calles.
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Los desahucios son uno de los tristes capítulos de la crisis financiera que azotó a Europa en 2012. Más de 400 mil familias perdieron sus casas desde 2008 a raíz de la recesión.
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Los inmigrantes conforman una de las más afectadas partes de la población en medio de la crisis. Muchos desahuciados pasaron a vivir en casas y fábricas abandonadas.
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Para algunos economistas, el pánico que dominaba los mercados financieros parece haber disminuido, pero la crisis está lejos de ser superada.
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