Retrospectiva 2012

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05 de diciembre de 2012 • 06:55 AM • actualizado a las 02:20 PM

El asesinato de un sargento de la Armada en Haití

Esto es parte del informe final emitido por el Estado Mayor Conjunto.
Foto: Reproducción
 

La madrugada del 17 de junio, el sargento 1° de la Armada de Chile Guillermo Enrique Arévalo Flores de 44 años recibió cuatro disparos en las zonas del abdomen y brazos al salir de un pub en Puerto Príncipe, Haití. El caso, que en un comienzo se tildó de netamente policial involucraba al cónsul chileno en dicho país, Diego Rivera y tuvo diversas versiones a medida de que avanzaba la investigación.

Según la autoridad, el hecho sucedió luego de que Arévalo compartiera durante horas con él y Marcelo Atenas –un amigo que trabaja en una empresa de comunicaciones en Haití- en el bar Jet Set. Cerca de las 03:00 horas él y su amigo optaron por ir a otro pub llamado "Barak", ubicado en la misma calle, a cuatro cuadras, el que según Naciones Unidas tendría una calificación de “prohibido”, mientras que Arévalo se quedó en el bar.

"Me dijo 'yo me voy a ir en un ratito más, porque voy a bailar tres temas antes de irme a acostar para dormir relajadito'", según el relato del cónsul. Ya solo en el "Jet Set", Arévalo se habría comunicado con el sargento primero de Carabineros, Jorge Oyarzo, quien forma parte del dispositivo de seguridad de la embajada chilena en Haití. En el lugar, los dos uniformados se habrían entrelazado en una disputa con un proxeneta. La pelea terminó con el funcionario de la Armada herido de muerte con cuatro disparos en su cuerpo, mientras que el carabinero recibió esquirlas de bala en sus piernas. El diplomático, en tanto, encontró el vehículo del sargento a la salida del pub Barak, donde su cuerpo yacía con sangre en su estómago. Lo sacó y lo llevó al Hospital Lambert Santè. Ahí falleció una hora después.

Sin embargo, también se habló de que Rivera estuvo en todo momento en el bar y sólo cuando salió de este se percató del estado de Arévalo quien permanecía en el vehículo.

La investigación del Estado Mayor Conjunto en Chile finalizó señalando que el marino estaba en comisión de servicio en el extranjero, aunque participaba de una "actividad privada de carácter voluntario" y no se encontraba cumpliendo "una orden o actividad dispuesta por una autoridad diplomática o militar”. Por su parte, la Cancillería abrió un sumario por la participación del cónsul Diego Rivera, y asimismo hizo Carabineros de Chile con el sargento Jorge Oyarzo, quien desde el incidente hasta fines de julio dio tres versiones de lo sucedido, argumentando que “temía por su vida”. Primero, ocultó su participación; luego, afirmó que estaba fuera del vehículo al momento de los disparos y, finalmente, admitió que se había sentado al volante y que había hecho contacto cuando comenzó la balacera, escapando del lugar tras resultar herido.

En su investigación, la policía haitiana afirmó que el soldado había sido víctima de “bandidos armados” y el 27 de julio detuvo a dos individuos como sospechosos del crimen: Peter Saint-Pierre y Roman Nazaire. Ambos admitieron haber estado presentes en el sitio del incidente, pero se culparon mutuamente de ser responsables de los disparos.

De acuerdo a la investigación policial, la novia de Peter Saint-Pierre, que practica el comercio sexual, habría sustraído algunas cosas que tenía Arévalo en su ropa, lo que hace suponer que el móvil del asesinato fue el robo.

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