Retrospectiva 2012

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30 de noviembre de 2012 • 10:58 AM • actualizado el 03 de diciembre de 2012 a las 03:16 PM

Facebook recrea el fantasma de la burbuja tecnológica

Las versiones sobre irregularidades en el proceso de apertura al mercado bursátil hicieron aumentar la percepción negativa de la red.
Foto: AFP
  • São Paulo - Brasil
 

Las grandes empresas de tecnología lograron una impresionante valorización durante 2012, pero a Facebook le tocó el incómodo papel de demostrar que un desmoronamiento como el que ocurriera dos décadas antes con la llamada 'burbuja tecnológica' no estaba tan lejos como se suponía.

La veloz expansión de la red social, creada por Mark Zuckerberg cuando aún era un estudiante  universitario, venía cimentando de manera espectacular un camino que conducía a una ineludible entrada al mundo de los negocios.
 
Exactamente un año después de que una película basada en su historia conquistara 3 Oscar, con 850 millones de usuarios, un clima de euforia global a su alrededor y tras meses de rumores y especulaciones, el 2 de febrero de 2012 Zuckerberg anunciaba lo que se constituiría en uno de los eventos más esperados de los últimos años en los recintos bursátiles: la OPI (oferta pública inicial, por su sigla en inglés) de FB (denominación de ahí en más de los papeles de la compañía en la bolsa).
 
Luego de los análisis de rigor -en que se tomó en cuenta que en 2011 la red social había tenido ingresos de USD 3.700 millones, un 88% más que en igual período anterior- la red creada en 2004 por un joven recién salido de la adolescencia desembarcó en Wall Street el 18 de mayo.
 
Siendo “la” compañía del momento, FB se proponía recaudar una cantidad de dinero acorde a su estatus de supernova. Fue así que, tras una ampliación que luego se revelaría irregular de la cantidad de títulos que lanzó a la ronda del dinero, la ascendente empresa marcó ese día como el de la oferta pública inicial más grande de la industria de la tecnología con los USD 16.000 millones que se fijó como objetivo de recaudación.
 
Ningún inversor esperaba que la feroz disputa que se dio en las vísperas por adquirir algunos de esos títulos pudiera ser "premiada" con lo que vino después: una continua desvalorización de los papeles, desde los USD 38 iniciales a casi la mitad dos meses después y una marcada tendencia a la baja continua posteriormente.
 
El 27 de julio, en su primer informe luego de entrar al índice Nasdaq, Facebook informaba que en el segundo trimestre había perdido USD 157 millones. Ese informe motivó que diversos inversores comenzaran a desprenderse de sus acciones, empujando aún más su precio a la baja.
 
Las versiones sobre irregularidades en el proceso de apertura al mercado bursátil y el pedido de una investigación que complicó la situación de su jefe financiero no hicieron más que aumentar la percepción negativa de la red como el gran negocio que se pretendía. Fue así que señales de alarma comparables a las de un sismo de más de 5 grados en la escala Richter comenzaron a encenderse en las diversas mesas de negocio del mundo que habían apostado por el meteoro prometeico.
 
No obstante, la cantidad de usuarios continuó aumentando, llevando a sus profesionales a considerar nuevas formas de ganar dinero. Hacia octubre, la empresa informaba su llegada a a los mil millones de usuarios, un sexto de la población mundial, consolidándose así como la red social más extendida de la internet occidental.  
 
Desde entonces, el número de usuarios sigue aumentando y la ocurencia juvenil ahora devenida omnimoda compañía se ha convertido -a los ojos de las gentes del negocio, al menos- en una suerte de “elefante blanco” de internet, una gigantesca estructura a la que aún no se le ha encontrado el modo de que produzca dinero.
 
Terra