actualizado el 05 de diciembre de 2012 a las 12:27 PM

Federer y un año para confirmar por qué es el mejor

Cuando algunos hablaban de retiro, el suizo volvió a ser número 1 con récord incluido. Foto: AP
Cuando algunos hablaban de retiro, el suizo volvió a ser número 1 con récord incluido.
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Aunque las posiciones del ranking lo muestren en la segunda posición por detrás de Novak Djokovic, el suizo Roger Federer volvió a ser “el muchachito de la película” en este 2012. Ya sea por esos momentos tenísticos de altísimo vuelo, como la semifinal en los Juegos Olímpicos ante Juan Martín del Potro, o por haber superado el récord de Pete Sampras como el jugador que más semanas ha estado al frente de la clasificación de la ATP, el trono es nuevamente de Su Majestad.

Con 31 años cumplidos el 8 de agosto, el suizo aparecía y aún permanece como el más veterano del top ten (solo el español David Ferrer, con 30, lo sigue de cerca). Sin embargo, el paso del tiempo poco pareció afectar a Federer en el aspecto físico, a tal punto que supo sacar provecho de toda su experiencia para retomar el número 1 y dejar en ridículo a aquellos que aventuraban que podía estar encarando su última temporada en el circuito.

El buen final de 2011, título incluido en el Masters de Londres ante Jo-Wilfried Tsonga, era un indicio de que el 2012 podría tenerlo nuevamente en la pelea por el 1 tras caer al cuarto puesto meses antes. Luego de alcanzar las semifinales en Australia, logra consagrarse campeón en Róterdam, Dubái y el Masters 1000 de Indian Wells. Casi dos meses después, habiendo quedado eliminado en tercera ronda de Miami, se queda con el título en el Masters de Madrid en una disputada final ante Tomas Berdych. Esa victoria le permitió a Roger igualar el récord de títulos de Masters 1000 de Nadal (20) y quitarle el número 2 del ranking al español.

Con semifinales en Roma y Roland Garros y finalista en Halle, llega a Wimbledon motivado por lograr su séptimo título en la Catedral y por la posibilidad concreta de recuperar el 1. Luego de una extenuante campaña, alcanza la final para enfrentarse con Andy Murray, quien podía convertirse en el primer campeón británico desde Fred Perry en 1936. Sin embargo, la magia de Roger pesó más para superar la derrota en el primer set y quedarse con el triunfo por 4-6, 7-5, 6-3 y 6-4.

Ese logro, al margen de convertirlo nuevamente en el mejor del ranking y de permitirle superar el récord de Sampras, fue tal vez el momento más alto de la temporada de Federer. En segundo lugar, y aun cuando no pudo coronarlo con la medalla dorada, quedó lo hecho en los Juegos Olímpicos de Londres, donde el césped de Wimbledon esta vez lo vio caer ante Murray en el juego decisivo.

El resto de la temporada incluyó, entre los resultados más destacados, una nueva corona en el Masters 1000 de Cincinnati y una derrota en la final de Basilea. Justo después de ese torneo, Roger anunció que no iría a París a defender el título de 2011, decisión que allanó el camino de Djokovic para recobrar el primer puesto. No obstante, incluso pese a la derrota ante el serbio en el choque decisivo del ATP World Tour Finals, Federer cerró el año en un nivel altísimo. Es cierto que la ausencia de Rafael Nadal por lesión le quitó a la lucha un rival de peso, tanto cierto como que Federer dio aún más motivos para ser considerado el mejor de todos los tiempos.

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