Retrospectiva 2012

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30 de noviembre de 2012 • 10:58 AM • actualizado el 05 de diciembre de 2012 a las 11:44 AM

Huracán Sandy llama atención sobre el fracaso de la Río+20

En total, la tormenta dañó 375 centros de salud y 2.100 escuelas en Estados Unidos y el Caribe
Foto: AFP
 

Casi cuatro meses después de que representantes de 188 países se reunieran en la Conferencia de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, en Río de Janeiro, el ciclón tropical Sandy tocó tierra en Estados Unidos. La supertormenta, que dejó un saldo de más de 70 muertos en ese país en octubre, mostró sin piedad que ya no queda tiempo para planear, sino actuar - y de manera contundente en la protección del medio ambiente.

Celebrada del 20 al 22 de junio, la Río+20, que surgió como una continuación de la Eco-92, empezó con mucho optimismo por parte de los ciudadanos y las organizaciones no gubernamentales. Con el paso de los días, sin embargo, la esperanza dio lugar al inconformismo: mucho se habló y poco se decidió a respecto a los temas centrales del encuentro – energía sustentable y la erradicación de la pobreza. En cambio, el legado de los 193 miembros de la ONU fue un plan de desarrollo sin propuestas definidas y 60 toneladas de basura.

La declaración final de 283 párrafos, titulada "El futuro que queremos", fue considerada “poco ambiciosa” y muy “decepcionante” por activistas y políticos. El documento, al contrario de concretar las metas, apenas menciona que deberán ser creadas a partir de 2015. Otro fracaso ha sido la propuesta del G-77 - grupo de los 77 países en desarrollo y China - de crear un "fondo verde global" de 30 mil millones de dólares para financiar el desarrollo sustentable. Por oposición de los países ricos, tampoco tuvo consenso.

La ministra brasileña de Medio Ambiente, Izabella Teixeira, reprochó a los países ricos por no comprometerse con el financiamiento, mientras que fueron las naciones pobres las que asumieron metas más ambiciosas. En las palabras de Manish Bapna, presidente de la World Resource Institute, la Río+20 fue “una oportunidad perdida”.

Ha sido necesario que Sandy llegara para reavivar las conversaciones globales sobre cómo reducir el riesgo de desastres y sobre los efectos del cambio climático. Antes de arribar a la costa este estadounidense, la supertormenta dejó atrás alrededor de 60 muertos en Haití, dos en las Bahamas, uno en Jamaica y tres en la República Dominicana. Según las Naciones Unidas, en total, 1,8 millones de personas fueron afectadas por el huracán en Haití. En Cuba, medio millón. En total, la tormenta dañó 375 centros de salud y 2.100 escuelas.

Autoridades de la ONU reconocieron que el huracán Sandy pone de relieve la amenaza global que supone el cambio climático y alertaron sobre la vulnerabilidad cada vez mayor de las áreas de Estados Unidos y el Caribe a la repetición de fenómenos de esa magnitud por el aumento del nivel del mar y el calentamiento de las aguas costeras. Según la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres, la exposición física a ciclones tropicales en el mundo se ha casi triplicado durante los últimos 40 años y las infraestructuras públicas no son lo suficientemente resistentes ante los desastres. En los últimos 20 años, las pérdidas económicas en desastres ambientales alcanzaron los 1,3 billones de dólares.

 

Terra