Retrospectiva 2012

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03 de diciembre de 2012 • 01:30 PM • actualizado el 05 de diciembre de 2012 a las 12:21 PM

Lance Armstrong escribe su página más negra en el ciclismo

De la gloria al ocaso, los cargos de dopaje mancharon la carrera de un deportista que era ejemplo.
Foto: Getty Images
 

Si hablar de dopaje remitía casi involuntariamente a nombres como Ben Johnson,  Marion Jones o Diego Maradona, el epílogo de 2012 sumó un protagonista cuyo peso dentro del deporte es igual de significativo que el de las estrellas mencionadas: Lance Armstrong. "La mayor y más sofisticada trama de dopaje en la historia reciente”, sostuvo la Agencia Antidopaje de EE.UU. (USADA) en un informe en el que acusó formalmente al norteamericano y que pese a la contundencia de sus palabras no quedó al margen de la polémica.

Si bien las sospechas ante sus éxitos deportivos fueron moneda corriente en la carrera de Armstrong, todo se asemejaba a rumores infundados. Sin embargo, en junio de 2012, algo cambió: la USADA presentó un documento en el que cargó contra el atleta acusándolo de utilizar distintas formas de dopaje entre 1998 y 2011 (EPO, transfusiones de sangre y corticoides). Además, le advirtió que por tal razón perdería los siete títulos del Tour de France.

Casi dos meses después, luego de contar con 30 días para responder a las acusaciones y de que un juez le negara el pedido en el que solicitaba que la USADA no podía continuar con la investigación, Armstrong sorprendió al anunciar que no recurriría a los cargos que se le imputaban, una señal de entrega que muchos analistas calificaron como impropia para un hombre que supo  luchar y recuperarse de un cáncer.

En medio de la conmoción por las palabras del norteamericano, la USADA pareció recoger el guante y el 24 de agosto confirmó sus amenazas, determinando la suspensión de manera perpetua del ciclista y descalificándolo de todas las competencias en las que había participado desde el 1 de agosto de 1998, incluyendo los siete Tours.

Ya el 10 de octubre, la Unión Ciclista Internacional (UCI) anunció que tenía en su poder el informe de la USADA en el que se explicaban los motivos de la sanción. “Las pruebas muestran, más allá de cualquier duda, que el equipo ciclista US Postal puso en marcha el programa de dopaje más sofisticado, profesionalizado y exitoso que el deporte haya conocido en su historia”, aseguró Travis Tygart, director de la agencia norteamericana, tras remitir el documento al organismo que rige esta disciplina.

El veredicto final de la UCI, confirmando casi dos semanas después la sanción de por vida para Armstrong y la pérdida de los siete Tours, fue casi un formalismo. A esa altura, ciclistas en actividad o retirados, excompañeros y aficionados, esperaban su turno para despedazar a quien tiempo atrás fuera considerado un ejemplo en todo sentido. Si hasta las marcas que los patrocinaron decidieron quitarle el patrocinio.

El norteamericano, en tanto, rompió el silencio poco después desde Twitter con una frase y una foto provocativa. "De regreso en Austin, sentado alrededor...", publicó para ilustrar una imagen en la que aparecía recostado en un sofá y rodeado por los siete maillots amarillos que simbolizaron sus triunfos en el Tour.

Terra