Retrospectiva 2012

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03 de diciembre de 2012 • 02:01 PM • actualizado el 07 de diciembre de 2012 a las 04:05 PM

Sebastian Vettel, o el Messi de la Fórmula 1

El alemán, como el argentino del Barcelona, solamente sabe de éxitos y títulos. El 2012 lo vio tricampeón.
Foto: AFP
 

Su currículum indica que con apenas 25 años ya es el piloto más joven en debutar en la máxima categoría, también el más joven en obtener una victoria en un GP, en lograr un podio, un campeonato, el bi y, recientemente, una triple corona. Sin dudas, Sebastian Vettel es hoy a la Fórmula 1 lo que Lionel Messi al fútbol: una máquina perfecta e insaciable de victorias que va destrozando récords a su paso, tal como quedó demostrado en el cierre de 2012.

Sin embargo, aunque la última postal exhiba al germano a la altura de Ayrton Senna y Jackie Stewart, entre otros, como uno de los seis tricampeones de la máxima categoría, cierto es que el camino al título estuvo muy lejos de ser un mero trámite, una característica que patentó la competencia del año anterior.

Una rápida mirada por los números del campeón señala que en la primera etapa del Mundial, luego de 11 carreras, apenas había obtenido un triunfo. En uno de los certámenes más parejos de los últimos tiempos, el germano se ubicaba a esa altura en la tercera colocación con 122 puntos, dos menos que su compañero de equipo, Mark Webber, y a 42 del puntero Fernando Alonso.

El liderazgo del asturiano parecía marcarle a Ferrari el camino de regreso a su lugar de privilegio, ese que ocupara por última vez en 2007 de la mano de Kimi Raikkonen. Y justo allí, cuando los tifosi de la Scudería comenzaban a ilusionarse, Vettel y su Red Bull despertaron del letargo para la segunda parte de la temporada. Luego de un segundo puesto en Bélgica y pese al abandono en Monza, el germano acumuló cuatro victorias consecutivas que lo posicionaron otra vez en lo más alto de la clasificación.

A tres carreras del cierre, Vettel era otra vez el favorito de todos, mientras Alonso, con un auto inferior, alimentaba sus pretensiones a base de talento y alargaba la definición hasta la última carrera, en el GP de Brasil. En ese escenario, luego de 71 giros dramáticos que incluyeron un accidente que casi pone fin a los sueños del alemán, éste alcanzó una sexta colocación que fue suficiente para quedar por encima de Alonso: 281 puntos de uno contra 278 del rival y la corona nuevamente en manos del equipo de Chris Horner.

Esa competencia de Interlagos también sirvió para ratificar que buena parte del éxito del germano está directamente relacionado con Adrian Newey, jefe técnico de Red Bull, quien en Brasil fue clave para disminuir los daños generados en el RB8 tras el accidente con Bruno Senna. Tanta fue la influencia del ingeniero británico en la temporada que el propio Alonso dijo en el GP de India que no competían contra Vettel “sino contra Adrian Newey”. No obstante, la probada capacidad de Newey muy difícilmente sea la única razón que explique los éxitos del alemán. En realidad, uno potencia al otro, y viceversa, incluso como para ya pensar en una cuarta corona consecutiva.

Terra