Rio +20

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18 de junio de 2012 • 04:08 PM • actualizado a las 04:16 PM

Ecuador expone su propuesta contra el calentamiento global

Ivonne Baki es la responsable del proyecto llamado Yasuní-ITT.
Foto: AFP
 

Ecuador viaja a la cumbre de la ONU Rio+20 para exponer al mundo lo que considera la única propuesta concreta contra el calentamiento global: la renuncia a explotar la quinta parte de sus reservas petroleras en una de las zonas más biodiversas del planeta.

"La única iniciativa sobre la mesa 20 años después de la primera cumbre de Rio es esta", dijo la responsable del proyecto, Ivonne Baki, en entrevista durante un recorrido por Pompeya, un poblado de la provincia amazónica de Orellana (este), en el corazón del parque Yasuní.

Para mostrar las ventajas de dejar el crudo bajo este jardín de 982.000 hectáreas, Ecuador desplegó al margen del foro la campaña "Yo soy Yasuní" que incluye la participación del presidente Rafael Correa, este jueves, en un panel junto a otros mandatarios y autoridades de Naciones Unidas.

Correa y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, presidieron un evento similar durante la Asamblea General del organismo de 2011 en Nueva York.

El despliegue comprende además un stand que recrea lugares de la reserva y el documental "Porque está lejos no lo sienten, porque está cerca sí", que trata sobre un hallazgo imaginario de petróleo en el Madison Square Park neoyorquino, señaló Baki.

En 2007, Correa, un economista de izquierda, planteó no explotar los campos Ishpingo, Tambococha y Tiputini, que albergan 846 millones de barriles de crudo, equivalentes al 20% de las reservas del socio más pequeño de la OPEP, cuyo 28,6% de sus 14,5 millones de habitantes vive en la pobreza.

A cambio el país, que produce unos 500.000 barriles diarios del oro negro, pide una compensación internacional de 3.600 millones de dólares hasta 2023, lo que equivale al 50% de lo que obtendría por su venta.

Con ello se evitaría la emisión de 407 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono (CO2) -responsable del calentamiento-, lo que es igual a las emisiones anuales de países como Brasil o Francia.

"Es un regalo de Ecuador a la humanidad, lo mínimo que pueden hacer es apoyar, no sólo con palabras sino con hechos. Si se está pagando tanto por la reforestación para poder contaminar (mediante los bonos de CO2 de la ONU) ¿por qué no para la prevención?" a través de las emisiones evitadas, cuestionó Baki.

La iniciativa Yasuní-ITT ha recaudado hasta ahora 120 millones de dólares, de los cuales el aporte más importante son 50 millones de dólares de Italia, mediante un canje de deuda.

La meta de ingresos es de 291 millones de dólares anuales para ser administrados por un fideicomiso del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD).

"Lo que tenemos en el Yasuní es más que dinero y va a llegar mucho más cuando sea más importante el futuro de la humanidad, el oxígeno, las medicinas para muchas enfermedades", subrayó.

La negociadora cree que esto ocurrirá en 2013, tras la campaña de posicionamiento, y apuesta por Francia con el nuevo gobierno del socialista François Hollande.

Los franceses "quieren aportar como gobierno y puede haber un canje de deuda con Francia", aseguró Baki, quien refirió un monto de 45 millones de dólares.

Alemania, uno de los países que mostró más interés al inicio, entregará 34,5 millones de euros (unos 43 millones de dólares), pero como cooperación directa al parque y no por dejar el crudo bajo tierra.

La funcionaria sostiene que el país, que se mostró dispuesto a financiar casi la totalidad del plan, cambió de idea con la llegada al poder de Angela Merkel.

El proyecto no es ajeno a la crisis europea. Luego de entregar un millón de dólares en 2011, España debía aportar cinco millones más este año, pero con la crisis económica, esto se postergó.

"No sabemos si va a entregar todo o en partes, pero lo va a hacer", afirmó optimista Baki, quien además confía en la contribución de filántropos y ciudadanos del común, y en convencer al inversionista estadounidense Warren Buffett para que se convierta en una especie de embajador del Yasuní.

"Cuando comienza a moverse la bola de nieve no hay nada que la pare, y la nuestra está empezando a moverse", asegura, al referir dos aportes anónimos de 50.000 libras esterlinas cada uno (unos 79.000 dólares).

Reserva de la biósfera, el Yasuní es el hogar de unas 150 especies de anfibios, 121 de reptiles, 596 de aves, 200 de mamíferos, 500 de peces y 4.000 de plantas, muchas endémicas. También viven allí viven los Tagaeri y Taromenane, los dos últimos pueblos indígenas en aislamiento voluntario de Ecuador.

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