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Kitum, el kit humanitario colaborativo para que los ciudadanos salven vidas

20 oct 2016
16h47
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El tiempo apremia en un desastre natural y la coordinación es básica para salvar vidas, algo que saben los creadores de Kitum, un kit humanitario digital para la ciudadanía que pretende involucrar a cualquier persona en tareas de rescate en las que solo participa personal entrenado.

Kitum es uno de los once proyectos del III Laboratorio Iberoamericano de Innovación Ciudadana, organizado por la Secretaría General Iberoamericana (Segib) con el apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia, que se celebra desde el 9 de octubre en Cartagena de Indias hasta el próximo sábado 22.

Luis Hernando Aguilar es el promotor del proyecto que desarrollan nueve iberoamericanos relacionados con la gestión de desastres naturales que pretenden compartir sus conocimientos a través de una página web y está convencido que las nuevas tecnologías pueden ser muy útiles para ayudar en los desastres.

"Los ciudadanos pueden aportar su conocimiento y sus capacidades para aliviar mucho dolor", contó a Efe Aguilar, quien consideró que "la gente se vuelca si le dices que pueden ayudar en un desastre".

En ese sentido, apunta a que Kitum no irá destinado a expertos, sino que pretende ofrecer las claves necesarias para que los afectados de un desastre natural como un terremoto o un tifón, puedan ofrecer información "in situ" y ésta pueda ayudar a los equipos de rescate.

Además, otra de las partes que elaborarán en las dos semanas que dura el Laboratorio, donde participan 120 iberoamericanos, será la destinada a crear una red de voluntarios para que, ya con algunos conocimientos adquiridos, puedan ayudar a los expertos.

En las dos semanas que dura el Laboratorio que con el de Cartagena llega a su tercera edición tras el de Veracruz (México) en 2014 y Rio de Janeiro (Brasil) en 2015, los miembros de Kitum pretenden acabar las dos partes del proyecto destinados a afectados y voluntarios.

"Se trata de un proyecto funcional y escalable", opina Rosa Cristina Parra, miembro del equipo y experta en comunicación civil, quien explica que los tres perfiles en los que trabajarán tras el laboratorio son los gobiernos, los trabajadores humanitarios y los periodistas.

De manera paralela, el grupo formado por personas procedentes de Colombia, Argentina, Bolivia, Portugal y Brasil, diseñan un logotipo y una imagen de marca para que sea lo más atractivo posible y pueda llegar a más personas.

"Lo ideal es que llegue a los gobiernos iberoamericanos y que cada uno lo adapte a sus necesidades y a su marco regulatorio", subraya Parra, mientras que su compañera argentina, Lorena Tibi, hace hincapié en la necesidad de que también llegue a los sistemas educativos.

En esa línea, Tibi rememora una visita reciente a un colegio en Cartagena de Indias en el que probaron parte del proyecto con niños y adolescentes y donde, según afirma, se dieron cuenta "del poder que también ellos tienen" al ver que "podían ayudar" en caso de desastre.

Durante esa sesión, los jóvenes indicaron en un mapa las debilidades de su barrio, como los lugares que se vería afectaría primero por el pasó de un tifón o la lejanía de una estación de bomberos, y las fortalezas, como la existencia de varios refugios cercanos.

"Ellos vieron que eran útiles, que su voz era escuchada por los adultos y que también, como cualquier otro, pueden ayudar a resolver problemas", apostilló Tibi.

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